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viernes, 21 de octubre de 2011

Juana Lloyd con chichis nuevas


Joan Lloyd, una viejita de 65 años anda brincando en una pata de pura felicidad, y es que acaba de hacer realidad el sueño de toda su vida, pero ni crean, queridos lectores, que es algo que compró para sus nietos, ni madres, se trata de que esta rebelde ancianita se puso chichis nuevas, y me queda la duda, de que, si acaso no habrá alguna amiga o comadre que le hubiera aconsejado que no lo hiciera, digo, eso que se lo dejen a las jovencitas que todavía están en edad de merecer, si yo fuera cirujano plástico, pondría un cartelón de varios metros afuera de mi consultorio para negarme rotundamente a atender señoras de la tercera edad, digo, ya sé, si me queda muy claro que también tienen su corazoncito, pero eso de que todavía quieran hacerse arreglos en el cuerpo es como no tener suficiente amor propio, a los sesenta y cinco lo que deberían de hacer es sentarse en una mecedora en la galería de su casa para leerle cuentos a sus nietos, estas son, como decía mi tía Jacinta, de jóvenes, cirqueras y de viejas maromeras, aunque es verdad que algunas de esa edad aún están muy guapas, pero son contadas, las demás se ven como si un perro se las hubiera llevado en el hocico y luego las hubiera arrumbado en un bote de la basura, conste que no estoy ofendiendo a nadie, esa es la verdad, dicen que Dios si perdona pero el tiempo no, finalmente todo por servir se cuelga, bueno, pues este viejita de nombre Juana, se operó las chichis y consiguió un novio de 24 años, no lo sé de cierto, pero supongo que el bato se impactó con lo que vio, lo mejor es que, parece que ya le pidió matrimonio, no han puesto fecha para el enlace, espero que sea pronto, no vaya a ser la de malas que estando en la víspera del día de muertos, a esta venerable anciana se le vaya a ocurrir petatearse el mero día de las flores de cempasúchitl y las veladoras, “No me importa los años porque me mantengo joven”, así declaró Joan Lloyd, dice que la operación le ha dado una nueva vida y que ahora es más dichosa que cuando cumplió los quince, francamente esa actitud le da otro matiz a esta historia que parece sacada de una telenovela colombiana, de esas que le han dado la vuelta al mundo por sus temas sexuales sin tapujos ni inhibiciones de doble moral, Juana es argentina y en su primera juventud paseó su belleza por las grandes casas de modas de su país, además, dice que, como siempre ha sido una adicta al ejercicio, pues tiene una figura envidiable, que lo único que se le cayó fue lo que siempre usó para darles de comer a sus trece hijos, y no me refiero a lo que ustedes, mal pensados, dieron en creer, no, eso no, sino que como los amamantó hasta los cinco años, pues sus bujes naturales se le desinflaron de tanta succionada por los chamacos glotones, las nuevas compañeras de su actual vida de futura prometida de Juan Pérez (es un seudónimo para proteger la identidad secreta de Juan Carlos Fierro Grande), Juana Lloyd dice que se gastó seis mil dólares en la operación que es el dinero de todos sus ahorros pero cada centavo gastado ha valido la pena, en fin, que si se hubiera venido operar a México con el que le operó las nalgas a Alejandra Guzmán de seguro las chiches le habrían quedado todas llenas de bolas negras, por cierto, a la que ya no reconoce ni su mamá es a la Gloria Trevi que está quedando más fea que joto de la zona, o sea, que alguien le aconseje que ya no se toque la cara, si de por sí, con ese negro pasado de madrota conseguidora de jovencitas al sátiro de Sergio Andrade es como para que se queme en los infiernos a fuego lento como Pollito Memo, con eso que está haciendo con su imagen de seguro Diosito le da una patada para aventársela a los perros, digo, una cosa es que se tenga qué dar una que otra planchadita, y otra, muy distinta, que se deje la cara como de la Tigresa con gripa.  Ya dije. 

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