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miércoles, 3 de febrero de 2010

Se les cayó el teatrito

Ya se volvió costumbre el hecho de que las luminarias, para referirme a estos buenos para nada en los mismos términos con que los trata la controversial periodista de espectáculos, que inscrita en la nómina de TVAzteca y bajo sus reflectores, descuartiza a los artistas de Televisa, lo que muy pocos televidentes contemporáneos, saben, es que Paty Chapoy se convirtió en lo que actualmente es, bajo la férula cínica del hacedor de estrellas y manipulador profesional llamado Raúl Velasco, aquel periodista de sonrisa imbécil que sirvió como perro fiel al Tigre Azcárraga, luego ya de adulto en plenitud como dicen los sarcásticos cursis del DIF, Emilito le dio una patada en el “yunou” cuando el conductor no le sirvió para sus fines, y es que éste no salió machirrín como su papá; ocurría que Velasco era conseguidor de muchachitas, no de muchachitos, pero esa es harina de otro costal, a lo que iba es a contarles que el ambiente artístico mexicano, se despertó con una noticia explosiva, que la vieja bomba de Carmen Salinas, casi se parte su cuerpecito de masacote, en el momento que se le vino abajo el tinglado de un escenario hecho como del teatro fantástico de Cachirulo, con cartoncillo y engrudo, claro que por más fuerte que lo hubieran construido, por el sobre peso de las dos protagonistas de la noche, es decir, Carmelita y Cirugía Méndez, más gordas que Vaquita la del Barrio, era casi imposible que dicho foro se mantuviera en pie.
La historia no es nada nueva, ya se sabe que estas gentes sin quehacer, se inventan fiestas de la noche a la mañana, como los Tejacanos que celebran el cumpleaños de Yiorsh Wachington, pero a estos mariachis locos, les dio por tener una reina vernácula, y si, se lo imaginan bien, queridos lectores, eligieron a la horrenda cocainómana de Lucía Méndez y Carmelita Salinas que dizque es buena actriz y siempre sale interpretándose a ella misma, es decir, de vieja fodonga y vulgar, le iba a ceñir la corona a la otrora reina de las telenovelas, que por cierto, ríanse si quieren, confesó sumar la friolera de 44 años, si yo era un niño de pecho, cuando la actriz andaba dando las nailons para conseguir un papelito en los teledramas, esta che vieja es igualita a mi tía Concha que cuando hacían cuentas ella y su hija Chole, mi prima Soledad terminaba siendo más grande que su mamá como por cinco años, es más, que no venga a darse golpes de juventud en sus pecho operados si en Chispita salió de la abuelita de Lucero, ya sé que ese no es el tema, sino el marranazo que se andaban dando las grandes estrellas de nuestro firmamento nacional, y todo por andar de borloteras, digo está bien que Carmelita sea opinóloga y Lucía ande de resucitada en el medio del espectáculo, pero a su edad, nada con exceso todo con medida, y es que resulta que se trepó medio teatro a las tarimas que habían colocado ese mismo día, cuando de pronto bolas don Cuco, que se caen todos, incluso una señora cayó encima de un tololoche y la Fabiruchis que es comadre de Lucía se ensartó encima de una corneta, naturalmente que se armó un margayate en medio de una trifulca por culpa de unos mariachis que andaban bien pedos queriendo manosear a su sobeteada soberana a la que ni corona le pusieron, porque no alcanzaron a llegar a ese momento cumbre de la pachanga, ya que al grito de “corran porque esta chingadera se está derrumbando” doña Prudencia agarró la diadema “rial”, el cetro lo apergolló el maquillista de la Méndez, que con todo y que traía sus botes de a litro de hojalatería y pintura en su “vaspapú” bueno, éste más bien traía su mochilita de ”eresbienpú”, como quiera alcanzó a pescar el símbolo de potestad de medio metro que se usa en estos casos para apantallar al respetable público, en fin, que como quiera, están a buen resguardo esos implementos necesarios para la ceremonia que según Carmelita la van a realizar en el teatro Blanquita, no les digo, si las cabras, y algunas que otras cobronas, tiran pa’l monte. Ya dije.

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