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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Diócesis en bancarrota

En Tamaulipas hay muchos pueblos que se están quedando vacíos, la mayoría de sus habitantes han emigrado sin rumbo fijo y, aunque ya lo imaginaba, el propio obispo de la diócesis de Nuevo Laredo Monseñor Gustavo Rodríguez Vega ha salido a declararse en bancarrota, no sé si dicho término sea correcto para una institución que no es propiamente un negocio, bueno, no como lo conocemos todos, a menos de que se puedan facturar los santos sacramentos como “servicios espirituales de alta calidad” o las jaculatorias como “plegarias de emergencia”, aunque desde siempre se ha sabido que los apostólicos y romanos de El Vaticano, han sido tan buenos empresarios que empezaron su negocio con un pesebre y ahora su fortuna es tan incalculable que ni Forbes se ha atrevido a nominarla en los tops rankings de millonarios del planeta.
Las parroquias de Miguel Alemán, Nueva Ciudad Guerrero y Ciudad Mier están desoladas, parece que los diablos les hubieran saltado por encima, incluso, dicen que no tienen ni para pagar la luz, agua y teléfono, lo malo es que ni san Juditas que es re milagroso ha querido irradiar su carisma espiritual ante la catástrofe católica que están padeciendo estos hermanos nuestros, que dicho sea de paso, pues en sus solares no ha quedado piedra sobre piedra, ahora si como decían en tiempo de mi abuela Elena, no hay más cera que la arde, están tan pobres que le piden prestados los cirios pascuales a las iglesias más ricas de la diócesis, lo peor del caso, es que si la situación sigue así, van a tener que cerrar esos templos, a menos de que llegue una remesa de dinero abundante para remediar todos sus males, como en los casos ya conocidos de tantas limosnas furtivas que igual han servido para construir grandes catedrales que dispensarios médicos en comunidades alejadas, o también para que algunos príncipes de la iglesia vivan de acuerdo a su jerarquía en caserones señoriales con alberca, carros del años y jovencitos criados que les ayudan en lo que se les requiera de acuerdo al horario.
En Nueva Ciudad Guerrero está la iglesia de Nuestra Señora del Refugio; en Ciudad Mier, La Inmaculada, y en Miguel Alemán, San Pedro y San Francisco de Asís, y en cada una hay un sacerdote y existen necesidades, pero no hay feligreses que las visiten, a veces uno que otro se asoma para elevar una fervorosa plegaria para que se componga la situación que están sufriendo, por lo visto, ninguno de los santitos ha concedido los favores solicitados, yo, cómo ustedes lo saben queridos lectores, soy católico de biblia sobaqueada y rodilla ensangrentada, y no hay nada más doloroso para un cristiano, que se detenga la evangelización ordenada por nuestro redentor y su santísima madre, así que no nos queda de otra, que tratar de ayudar a nuestros hermanos en desgracia, juntemos veladoras, biblias, rosarios y escapularios para enviarlos, es más, podemos hacer un “Catolitón” aprovechando la ebullición humanitaria de tantas asociaciones pías como las que padecemos a lo largo y ancho de nuestro polarizado país.
Lo malo de la quiebra económica de algunas de las parroquias de la diócesis de Nuevo Laredo es que hay muchos sacerdotes viejitos con necesidades específicas de medicamentos especializados y pues no hay dinero que alcance para solventar los gastos desorbitados que generan los internamientos a hospitales.
Espero que en esta campaña proselitista de la diócesis de Nuevo Laredo, denominado “Aporta tu Diezmo” se junten varias canastas repletas de limosnas, empezará el lunes 15 de noviembre y finalizará la primera quincena de diciembre. Hay que ayudar. A Dios rogando y con el mazo dando. Ya dije.

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