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martes, 16 de marzo de 2010

golpe de calor

Según protección civil, durante tres largos meses, padeceremos calorones de más de 42 grados centígrados a la sombra, supongo que serán junio, julio y agosto, porque en mayo, mal que bien, como quiera nos llueve en nuestra milpita, conste que yo les he sugerido en reiteradas ocasiones a nuestras dilectas autoridades, que deberían de construir varias albercas, o como lo dicen en las ciudades del centro y sur del país; algunos balnearios para que la gente se dé sus chapuzones, no que solamente tenemos dos albercas públicas: La Camécuaro y la de la Unidad Deportiva quesque muy olímpica y todo, pero siempre está bien cenagosa.
En una ciudad como la nuestra, con calorones tan extremos, esos oasis deberían de pulular en todos los puntos de nuestro cráter desértico, si se pudiera, lo ideal sería la instalación de una alberca en cada barrio, ahora que andan las campañas sería bueno que alguno de ustedes, queridos lectores, se arrimara a cualquier candidato para solicitarle en calidad de expedito, que no es ninguna enfermedad estomacal, sino que quiere decir lo más rápido posible, o sea en chinga y bien hecho.
Fíjense en este dato que los va a asombrar, Cuernavaca, Morelos, la ciudad de la eterna primavera, tiene el récord mundial guinnes, de la zona circunscrita a un poblado, de más albercas por habitante, es decir, que sus 28 grados permanentes durante casi todo el año, le han otorgado el derecho de la Comisión Nacional del Agua, para llenar los depósitos que sirven para que la gente mitigue el dragonazo de tan tremendas temperaturas, en dicha ciudad, el conquistador Hernán Cortés, tenía su palacio de solaz y esparcimiento, sólo para irse a echar un coyotito acompañado de doña Marina, la tan famosa como guapa Malinche y dicho sea de paso, también Maximiliano de Habsburgo nada tonto, hizo de La Casa Borda, su sitio preferido para descansar de no hacer nada, al lado de mamá Carlota narices de pelota.
Como siempre, los ricos son los únicos que pueden darse esos lujos, no tengo el dato exacto, pero supongo que hay varios cientos de albercas en las casas solariegas del pueblo, algunos, los más pretenciosos, deberán de tener una de esas piscinas tamaño lago, aunque sólo vivan ahí, cinco personas, otros, mínimo un chapoteadero para que sus huercos se refresquen la mollera, y los pobres, en esas colonias inventadas en las campañas políticas, a veces no tienen ni agua para echarse un buche, muchísimo menos para llenar una alberca, pero eso de las contrastantes vidas de los distintos niveles socioeconómicos no es el motivo de mi comentario, si ya se sabe que las comparaciones resultan odiosas, además, eso es más viejo que caminar para adelante, a lo que me refiero es a que los espejos de agua tendrían que ser considerados como una prioridad de salud pública en Nuevo Laredo, pero lo secretarios de dicha dependencia se hacen como que la virgen las habla y prefieren hacer campañas costosísimas en la radio y la televisión para prevenir la obesidad en lugar de ocuparse de las causas fundamentales que afectan a la población vulnerable de sufrir enfermedades por culpa de los golpes de calor.
En La Plaza miada, antes placita Libertad, dicen que, en la porción de terreno que ni siquiera está apisonada, tienen planeado, aunque no sé para cuando, construir una biblioteca, como si hubiera muchos lectores en el barrio, a ustedes les consta, asiduos fans, que no una, ni dos, sino muchas veces, he comentado a modo de consejo, que deberían de dejarse de mafufadas y hacer una alberca chingona, ya sé que no son baratas, si eso me queda claro, pero tampoco son impagables, además se podría cobrar una cuota de recuperación a los vecinos para comprar los patos de hule, los salvavidas y los químicos limpiadores, pero les voy a suplicar de la manera más atenta que no dejen entrar a doña Robustiana porque va a sacar toda el agua de la alberca, ¡ah!, ni a don Chinto que tiene hongos en las patas. Ya dije.

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