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viernes, 18 de septiembre de 2009

Tres Gritos

Ya no debería de celebrarse “El Grito”, es más, tendría que ser considerado un crimen de lesa humanidad que alguien, cualquiera que sea, se atreviera a responder la sobeteada arenga en la que se exalta a los héroes que nos dieron patria, pero lo que nunca nos dicen es que los otros, sus presuntos herederos, nos dieron en la “matria” y ya se sabe, que los gobernantes en turno se sienten como imbuidos por el espíritu de don Miguel Hidalgo I. Costilla para agarrar la reata y darle duro al badajo de la campana mientras con la otra, ondean el lábaro patrio, que ahí sí, todos tendríamos que hacer genuflexiones porque somos nosotros mismo representados en el emblemático símbolo nacional.
Yo pude ver los tres que me importaban, el de nuestro carismático alcalde Ramón Garza Barrios, el de nuestro jolivudense gobernador Eugenio Hernández y el del presidente de todos los mexicanos, que con todo que es chaparrito, el grito le salió mejor que a los demás, y no es por hacerle la barba, que ni lo conozco, pero esa es la verdad, porque los otros, muy grandotes y norteños y bragados, pero francamente como que le dieron más importancia al ángulo de la cámara que los tomaba, claro que los nuestros si tienen porque cuidarse de esos detallitos, que galanes si son, pero es un hecho que a la hora buena se les cerró la garganta.
El Grito que se llevó a cabo en la ciudad fue entre vernáculo, naco y patrio, claro que hubo bailongo y harta comida, música pa’ventar pa’rriba y hasta gente que andaba vestida de la india maría y del indio tejuino pero sin disfraz, lo único malo es que eso de cerrar calles del primer cuadro no es bueno para los habitantes de ese sector, porque, Dios no quiera, qué tal si a algún vecino se le ocurre una emergencia y están atravesados los anafres, los metates, los comales y la gorditas de las dueñas, pero la verdad es que fue un disfrute ver al pueblo en las calles y ha valido la pena los problemillas que provocó la parafernalia de tan grandioso evento popular que estuvo de diez.
Me encantaron los “fireworks” de El Grito organizado por los canchanchanes del que me gustaría fuera nuestro gobernador, porque éste si nos ha defendido en todos lados, claro que hay veces que no se puede con todo, pero me ha gustado que no se ha dejado de nadie, ni de los tejacanos que esos son como el alma de Judas para los centavos, y cada vez que se ha dado la ocasión se ha ido a pelear defendiendo nuestros derechos en la capirucha o en Vicky Ranch, aunque hay que ser honestos y decir que Eugenio nos quiere bien a los neolaredenses, si hasta soporta a las viejas encajosas, encimosas y empalagosas que se le atraviesan en sus constantes visitas a nuestro solar porteño.
En el Grito de El Zócalo, nuestro presidente panista Felipe Calderón, se lució con todo el festejo, porque hubo cuetes pa’ventar pa’rriba y a pesar de todos los problemas nacionales, a él se le ve muy tranquilo al lado de su esposa Margarita que guapa si es y además ella no se mete en los asuntos de la agenda política de su importante marido los hijos muy chiquitos, pero bien portados y la voz de nuestro “Jelipe” fue clara y fuerte, con ánimo de encender el optimismo de la gente y si lo logró, además hubo un espectáculo multimedia realmente increíble y eso que no hay mucho dinero para gastar, tal vez, sea la fiesta del 15 de septiembre más bonita de todas las que se han vivido en la Muy Noble y Muy Leal ciudad de México, yo por eso me quiero ir a vivir al DF para disfrutar de las fiestas que se desarrollarán en el marco del bicentenario de nuestra independencia nacional.
La verdad lo que nunca me ha gustado de los últimos gritos, es que, por ejemplo, nuestro presidenChente al que espero que Dios recoja en su santo seno lo más pronto posible, ya mero incluía hasta a sus antepasados gallegos y yo sé que si lo hubieran dejado sus asesores, de seguro habría metido en la arenga a su Marthita, que está bien que algunos hombres sean mandilones, si esa es una manera de seguir mandando en su casa, porque ya se dice que el que obedece manda dos veces, y no me pregunten quien me lo dijo, si ya saben queridos lectores que fue una de esas tías sabias que Dios me otorgó en prenda mientras bajaba su Espíritu Santo para gobernar mi vida, pero cuando las señoras se meten en lo profesional y más en el caso del grandote de las botas meadas, en asuntos de alta envergadura nacional, pues ahí si es cuando la puerca tuerce el rabo, porque ya mero, Fox se vestía de Chinaco para gritar mientras Marthita vestida de moreliana con todo y azuquitar espolvoreada.
A mí el que me hacía llorar de emoción, era José López Portillo, y es que aunque parecía abarrotero español, el Viva México le salía precioso y preciso, todavía al acordarme se me pone chinita la piel, y es que el esposo de doña Sasha Montenegro a la que todo mundo puede ver en sus multipremiadas películas de cabareteras, le ponía harto sentimiento bravío, casi lloraba mientras hacía repicar las campanas y el pueblo entero se le entregaba en un rapto lúdico chovinista, pero esos tiempos ya no volverán, es ese mismo que nos hizo vibrar de emoción cuando nos anunció que tendríamos que aprender a administrar la abundancia y luego devaluaría el peso, en fin, ya lo dije en otra columna, que Viva México por muchos años más, ojalá que vengan pronto tiempos mejores para todos.
P.D. Al Travieso Arce le pusieron una chinga de perro bailarín, y es que el negro africano, se veía más fuerte, todavía el indejo del sinaolense, se atrevió a declarar al locutor, que él había entrenado en la capital donde hace frío y Cancún estaba muy caliente y el clima lo sofocó, pues ni lo digas imbécil, porque si hasta los perros buscan sombrita en los días de calorón de 40 grados, y si ya sabias que ibas al Caribe… además Julio César Chávez que ahora se alquila de comentarista en TV Azteca, andaba bien pedo en cadena nacional, que lo multen por agravio al pueblo mexicano y que cierren la nefasta televisora que es una mala copia de Televisa. Ya dije.

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