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lunes, 13 de febrero de 2012

Whitney Houston


No quiero convertir mi columna en una extensión editorial de la nota roja, aunque, en una sórdida época de mi azarosa existencia, algunos parientes de sangre, o políticos, han sido los clientes favoritos de las galerías de malandrines, ya ni me acordaré de esos momentos, que alguna vez pedí de favor a una antigua amistad que no se publicara una fotografía, y claro, ni caso me hizo, bien dice el dicho que para el que no le guste la sopa, que le sirvan dos platos, pero esas historias escabrosas de mi familia, ya son agua pasada, pues nada, que el domingo me desperté con la infausta noticia de la muerte de Whitney Houston, portentosa cantante negra, cuya voz era un instrumento musical que bordeaba la perfección, pocos lectores sabrán quien es Aretha Franklin, bueno, este icono de la música afrocamericana fue su madrina de bautizo, es decir, que no parecía otro su destino, que ser la gran estrella que fue, dicen las malas lenguas, que se metía hasta el polvo de hornear, era muy atascada, según, me han dicho, que este tipo de celebridades, consumen cocteles de diversas píldoras además de la cocaína, no son de marihuanita combinadas con cafiaspirinas, Whitney lo declaró en su oportunidad a la periodista Diana Sawyer: "El crack es barato. Gano demasiado dinero para fumar crack. Que quede claro. Yo no fumo crack. Es una mierda", pero los que saben de drogas, me han dicho que la artista si fumaba crack, ya que, en su apostura de ser y de estar, reflejaba precisamente su adicción a este tipo de estupefacientes, no sé sabe, a qué se debió su debacle física y moral, unos, los más chismosos, han asegurado que fue por su tormentosa relación con su marido Bobby Brown, pero, eso lo dudo mucho, que nadie, está en manos de otro para su fácil manipulación, digo, ni que fuera un mono de ventrílocuo, es verdad, que hay algunas personas frágiles que se dejan dirigir la vida, por lo visto, Whitney tenía una voz poderosa, pero un alma débil, lo cierto, es que su drogadicción era muy pública, de pronto, como para ganarse unos dolaritos, o tal vez, con la intención de que sus fans no la echaran al olvido, se aparecía en programas de televisión, en alfombras rojas o en entregas de premios, y lucía como una caricatura satírica, no digo que andrajosa, que siempre le daba por vestirse bien, sin duda, era de las artistas más glamurosas del ambiente, amén de guapa, sexy y llena de luces, no de balde, había nacido en cuna de divas negras, se me había olvidado decirles que era sobrina de Dionne Warwik, otra cantante emblemática de una época ida, a esta hora, los detectives de Beverly Hills, han de estar en las pesquisas para esclarecer su muerte, para nadie, ni siquiera para los más ingenuos, hay misterios insondables en las causas de su deceso, los enfermos adictos, ya no digo a la sicodélica piedra, sino a los cigarros simples y comunes, nunca se curan del todo, y ella había tenido caídas, recaídas y curas momentáneas, si tuviera qué hacer una frase para un noticiario de televisión, sería: “Su muerte ha conmocionado al mundo de la música”, y lo antes dicho es tan real, que durante las siguientes horas después de haberse conocido la noticia, por el internet circularon millones de comentarios, se rompieron records de bajadas de canciones de Whitney, por supuesto, la más asediada, como era de esperarse, fue el tema principal de la película “El Guardaespaldas”, aquel churro que filmó al lado de Kevin Costner, “I will always love you” que duró catorce semanas en los primeros lugares de todas las listas importantes del mundo, en fin, que descanse en paz, hay personas que se beben su vida a sorbos y esta cantante, se la bebió de un solo jilo, ya muerta, han salido a la luz, detalles importantes de su personalidad, y es que, la célebre cantante padecía del síndrome de Diógenes, que consiste, no en coleccionar lámparas, sino en la costumbre de acumular la basura, triste fin para una talentosa mujer que se dejó consumir por sus apetitos sensuales.  

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