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miércoles, 9 de mayo de 2012

Alfredo Espinosa


Gerardo Sámano, distinguido tampiqueño que me ha conferido el honor de su generosa amistad, me ha recomendado la obra de Alfredo Espinosa connotado poeta chihuahuense, y tengo que confiarles, queridos lectores, que me ha llenado de alegría y contento, el hecho real, de que nuestro país siga siendo un semillero de seres luminosos, este hombre, siquiatra de profesión, posee talla universal, no, no me ciega el amor a las palabras de buena factura, solamente que pocas veces se puede percibir en un envoltorio de vocablos, frases que conmuevan y cimbren de tal manera, antes, muy antes, yo no me daba el permiso para leer a los contemporáneos, me parecía que era pura perdedera de tiempo, y es que, en siendo, admirador permanente de Octavio Paz y Jorge Luis Borges, pues, todos los demás se me hacían poetas menores, no digo, no, que de baja estofa, pero si, de esos artistas merodeadores de los trabajos ajenos para apropiárselos, cambiando una palabra por otra, tratando de no distraerse demasiado para no quitar la esencia de la obra plagiada, de esos, hay muchos en nuestro país, unos, de gran estatura intelectual, otros, muy vernáculos, con instrumentos burdos de escolaridades imprecisas, don Alfredo, ha sido recipiendario de varios premios nacionales e internacionales, pero igual podría no tener ninguno, ya que, tampoco es de a huevo que los buenos escritores, los reciban, la mayoría de los grandes creadores, jamás los han recibido, sin embargo, sus obras siguen vigentes y ellos, inmortales, si quieren agregarlo en facebook, búsquenlo de la siguiente manera: Alfredo.Espinosa1 si acaso no lo encuentran, asómense a su página www.alfredoespinosa.com enseguida les transcribiré un párrafo de su espléndida obra, que como botón de muestra, luce radiante en este domingo que se antoja para tirarse en el zacatito de un parque para mirar la vida que pasa. “El amor es ese momento químico y mágico en que dos sazones se fusionan y logran hacerse una en el cuerpo del otro (a) que es, a su vez, platillo de su propio disfrute y sabor. Cuando el amante le escribe a su amada un poema, puede verla como una flor o una estrella, pero cuando ella de espaldas le ofrece su añorada desnudez sobre las sábanas, la ve siempre como una pera o una nectarina. Puedes percibir y saborear a tu pareja como una torta, un bombón o un bizcochito, o más frecuentemente como una espléndida cornucopia que se derrama en frutos. Tú puedes ver en ella una papaya, unos melones, una guayaba, una manzana, más sabrosa entre más prohibida, y citar el poema de Manuel Bandeira y decirle: Eres roja como el amor divino. Dentro de ti, en pequeñas semillas, palpita la vida prodigiosa infinitamente. Y yaces tan sencilla, al lado de un cuchillo, en un cuarto pobre de hotel. Al oír esto ella te responderá, emocionada, como la Sulamita al rey Salomón, “venga mi amado a su huerto y coma sus frutos deliciosos”. Conste que nomás iba a compartirles un trocito, pero ya entrado en gastos, les voy a pasar este otro, que es muy chistoso, ya que el doloroso amor, no se olvida tan fácilmente, hay que morderse uno y la mitad del otro, pero todo pasa; la vida, la muerte, el amor, la pasión, la alegría y las ganas de que pase, aunque no pase nada. Lean lo que sigue, que les va a gustar, deseo para ustedes, que sean felices este domingo, y para los que me leen en otras partes del mundo, Mayo, en México es un mes dedicado a las Madres, felicidades a todas, que Dios premie su incesante bondad.  
Receta para olvidar un amor, en dos tiempos.
1er. Tiempo. En pétalos de alelí y cogollos de romero, macháquese un clavo entero con granos de ajonjolí. Mézclese todo entre sí con un ramito de azahar, aviéntese sal de mar y antes de que la mezcla asiente, échese agua suficiente y déjese reposar. 2º. Tiempo. Píquese muy bien el chile, agréguese de ajo un diente este es un buen ingrediente para que el gusto asimile. Macere hasta que destile con cáscaras de manzanas con unas tenazas planas póngase el menjurje al fuego. Ahora agárrese un güevo y muérdaselo con ganas. 

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