La aberrante moda de las buenas para nada de las celebridades, tendrá que terminarse muy pronto porque ya todas tienen cuerpos de hormigas chacatonas, y es que, con tal de verse esqueléticas, estas famosas comen 20 gramos de lechuga, dos tiritas de pechuga de pollo, cuatro granos de arroz y dos garrafones de agua El Chorrito Norteño, y así no puede sobrevivir ni un hamster, digo, está bien que se quieran ver delgadas, si en eso no hay nada de malo, pero una cosa es estar a la línea, y otra, muy distinta andar con las jetas blancas de hambre, con la tripa rumbando y con antojo de todo, ya que por más fuerza de voluntad que tengan, ninguna de estas populares luminarias, puede quedar exenta de las tentaciones apetitosas que se pasean trepadas en las charolas de los eventos a los que asisten con la desfalleciente representación de la generación muerta de hambre que a costa de lo que sea, incluso de su vida, quieren ser las más flacas de todas.
No es obligatorio que conozcan a todas las artistas de la farándula mundial, pero de seguro habrán oído hablar de Britney Spears (Britni Espirs), pues a la llamada princesa del Pop, texana para mayores señas, se le nota el costillar completo de tan jodida que está, ya se sabe que la famosa cantante ha pasado de todo en su azarosa vida, además de ser bipolar, es adicta a cuanta droga se le atraviesa, esta es de las que se desayunan un coctelito completo de cafiaspirinas, una jarra de curado de apio y dos ristras de tafiles para apaciguar los nervios, según los paparazis encargados de andar vigilándola con cámara en mano, la súper estrella estadounidense casi no prueba bocado en todo el día, lo que la mantiene activa para realizar sus múltiples tareas, es ese shot combinado de vitaminas y estimulantes químicos que la ayudan a que le suba el agua al tinaco.
Otra de las que están más flacas que un cabrito de rancho seco es Nicole Richie la otrora mejor amiga de Paris Hilton, que también es de las que ha sido de todo y sin medida, pero ahora si ya se le fue la mano, espero que mi editor Jhio publique esas fotos de las patéticas artistas para que ustedes las vean, asiduos fans, porque francamente ya se pasaron de secas, y es que estás cuentan las calorías de los alimentos, pero no las de los cocteles que se empujan en los antros, claro que eso es más viejo que la roña, desde los tiempos dorados del cine, cuando ni siquiera eran populares las drogas de diseñador, esas que dan pa’rriba, luego pa’los lados, ya había mujeres bellas que se la pasaban bien lurias, aunque estas comían mejor, porque antes no les importaba lucir sus redondeces bien puestas.
Del lado mexicano también se cuecen habas, han visto a Belinda que parece la calaca rumbera o a Paulina Rubio que tiene menos carne que un perrito chihuahueño, y eso, que está embarazada, o a la otra, que guapa si es, pero está casi transparente de lo flaca que está, y me refiero a Anahí a la que ya se le acusó de ser anoréxica aunque ella lo ha negado reiteradamente cada vez que alguien aborda el tema, la verdad es que eso de no comer para no engordar ni un gramo más de los 38 kilos, se ha vuelto una peligrosa carrera contra la muerte, y conste que no estoy exagerando, es cosa de fijarse en el cuerpecito y en la cabezota que se cargan, porque la calavera no les puede adelgazar por más dietas que hagan, a menos de que un cirujano plástico les lime la chompa con esos aparatos milagrosos que usan para esculpir hermosura donde antes había fealdad, en fin, yo me quedé asombrado de estas flacuras, luego porque se enferman al filo de no salir vivas de la sala de cuidados intensivos, con eso de que la cámara las engorda 8 kilos, pues prefieren, literalmente, morirse de hambre, con tal de lucir espectaculares a la hora de aparecer ante las cámaras que las retratan en toda su agónica belleza.
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domingo, 15 de agosto de 2010
miércoles, 17 de febrero de 2010
flaca, cirica y ciaca
Tipo y así… que las niñas de ahora se dedican a dejar de comer, y conste que no me estoy burlando, porque este tema es demasiado serio como para tratarlo con sarcasmo, bueno, ya saben ustedes, queridos lectores, que soy medio mula para esto de la escribidera, pero es que se me hace una idea muy absurda, que con tal de preservarse flacas algunas mujeres menores de edad eviten alimentarse como Dios manda para conservar el alma uncida a su cuerpecito caraqueño.
Yo, como ya se los dicho con anterioridad, provengo de familia de negros, nada más no le vayan con el chisme al diputado racista, así que entre mi parentela siempre se han destacado las señoras amplias, anchas como trocas, como mi tía Dora a la que de puro cariño, sus numerosos sobrinos le decíamos la AplanaDora porque cada vez que nos abrazaba nos hacía una llave de lucha libre como si fuera Martha Villalobos, ya que nos veía bien morados entre los robustos pliegues de sus manotas, nos soltaba en calidad de guiñapos, no sin antes decirnos: “deberías de comer bien mijito, tienes feo color”, en esos recuerdos en sepia, se me vienen muchos relámpagos del pasado, de esas damas bien alimentadas, a las que no les preocupada el sobrepeso, no que ahora, hasta las viejitas de más de 40 les da por ponerse a dieta hasta que de plano se ven como esos monos cabezudos de carnaval, y francamente se ven desproporcionadas, todas enteleridas con cuerpos de hormigas chacatonas y chompas de enanitas toreras, pero lo peor, es que en sus tristes miradas se les trasluce la ansiedad hambrienta de ganas de comerse cuatro lonches de El Popo y tres órdenes de flautas de la Única, eso sí, con una coca de dieta.
Antes, muy antes, las mujeres conservaban sus caderas intactas, es decir, se les veían los ángulos frondosos y rotundos, ahora, la mayoría son puro perfil por donde se les vea, ya no hacen ni sombra, dicen los que saben, que es culpa de las modelos escuálidas que salen en las revistas, pero de lo que nadie se da cuenta es que esas no engordan gracias al fotochop, que no es otra cosa que un maldito artilugio del demoño para corregir las imperfecciones físicas, y de dichos afeites digitales se valen estas viejas mondrigas para verse mejor de lo que realmente están, claro que todas son guapas, de eso no hay duda, pero son mal ejemplo para las féminas comunes que las observan con ojos de admiración, lo que todas estas anoréxicas no se dan cuenta es que a las top models les pagan un dineral por conservarse con cuerpos de cabritos de rancho seco, es más, ese es su verdadero trabajo, y por ende un gran sacrificio, porque comer es un verdadero placer, incluso hacerlo en exceso es uno de los siete pecados capitales, el cual está tipificado por la corte marcial del cielo como La Gula.
Para poner un ejemplo local, me refiero al país, las artistas se ven con cuerpazos en la pantalla, algunas demasiado flacas pero con redondeces infiltradas por algún habilidoso cirujano plástico, otras, como la tal Anahí que dicen, a mi no me consta, ha tenido problemas con el bajo peso, sus allegados, aseguran que no come casi nada, que se la vive con dos pedacitos de lechuga y dos tiritas de pollo para todo el día, que es tan tremendo su desajuste tiroidal que el pellejo se le pega al hueso, que los nutriólogos ya le advirtieron que si no comía como la gente decente, un día iba a amanecer con el muerto trepado en su figura de lagartija karateca, y la verdad es que el otro día que pasé accidentalmente por uno de los programas de chismes de espectáculos, la vi y otorga la impresión de que en cualquier chico rato va a caer desfallecida de hambre, supongo que sin la máscara de maquillaje, la ex RBD se ha de ver incolora, en fin, yo aconsejo a las mamás que les pongan más atención a sus hijas tineyers no vaya a ser que no coman bien y ustedes bien confiadas, y no lo permita Dios, las ataque esa enfermedad que anda tan de moda.
Yo, como ya se los dicho con anterioridad, provengo de familia de negros, nada más no le vayan con el chisme al diputado racista, así que entre mi parentela siempre se han destacado las señoras amplias, anchas como trocas, como mi tía Dora a la que de puro cariño, sus numerosos sobrinos le decíamos la AplanaDora porque cada vez que nos abrazaba nos hacía una llave de lucha libre como si fuera Martha Villalobos, ya que nos veía bien morados entre los robustos pliegues de sus manotas, nos soltaba en calidad de guiñapos, no sin antes decirnos: “deberías de comer bien mijito, tienes feo color”, en esos recuerdos en sepia, se me vienen muchos relámpagos del pasado, de esas damas bien alimentadas, a las que no les preocupada el sobrepeso, no que ahora, hasta las viejitas de más de 40 les da por ponerse a dieta hasta que de plano se ven como esos monos cabezudos de carnaval, y francamente se ven desproporcionadas, todas enteleridas con cuerpos de hormigas chacatonas y chompas de enanitas toreras, pero lo peor, es que en sus tristes miradas se les trasluce la ansiedad hambrienta de ganas de comerse cuatro lonches de El Popo y tres órdenes de flautas de la Única, eso sí, con una coca de dieta.
Antes, muy antes, las mujeres conservaban sus caderas intactas, es decir, se les veían los ángulos frondosos y rotundos, ahora, la mayoría son puro perfil por donde se les vea, ya no hacen ni sombra, dicen los que saben, que es culpa de las modelos escuálidas que salen en las revistas, pero de lo que nadie se da cuenta es que esas no engordan gracias al fotochop, que no es otra cosa que un maldito artilugio del demoño para corregir las imperfecciones físicas, y de dichos afeites digitales se valen estas viejas mondrigas para verse mejor de lo que realmente están, claro que todas son guapas, de eso no hay duda, pero son mal ejemplo para las féminas comunes que las observan con ojos de admiración, lo que todas estas anoréxicas no se dan cuenta es que a las top models les pagan un dineral por conservarse con cuerpos de cabritos de rancho seco, es más, ese es su verdadero trabajo, y por ende un gran sacrificio, porque comer es un verdadero placer, incluso hacerlo en exceso es uno de los siete pecados capitales, el cual está tipificado por la corte marcial del cielo como La Gula.
Para poner un ejemplo local, me refiero al país, las artistas se ven con cuerpazos en la pantalla, algunas demasiado flacas pero con redondeces infiltradas por algún habilidoso cirujano plástico, otras, como la tal Anahí que dicen, a mi no me consta, ha tenido problemas con el bajo peso, sus allegados, aseguran que no come casi nada, que se la vive con dos pedacitos de lechuga y dos tiritas de pollo para todo el día, que es tan tremendo su desajuste tiroidal que el pellejo se le pega al hueso, que los nutriólogos ya le advirtieron que si no comía como la gente decente, un día iba a amanecer con el muerto trepado en su figura de lagartija karateca, y la verdad es que el otro día que pasé accidentalmente por uno de los programas de chismes de espectáculos, la vi y otorga la impresión de que en cualquier chico rato va a caer desfallecida de hambre, supongo que sin la máscara de maquillaje, la ex RBD se ha de ver incolora, en fin, yo aconsejo a las mamás que les pongan más atención a sus hijas tineyers no vaya a ser que no coman bien y ustedes bien confiadas, y no lo permita Dios, las ataque esa enfermedad que anda tan de moda.
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