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viernes, 6 de noviembre de 2009

Héroes al rescate

No todo está podrido en Dinamarca, cuando tres hombres de distintas edades, arriesgando sus vidas, se internaron entre las lenguas de fuego para rescatar a unos niños que habían quedado atrapados, luego de que por traviesos, tumbaron una veladora que fue la causante de que su vivienda se consumiera en llamas.
Yo me enteré de los detalles a través del estupendo reportaje de mi compañero Marco Martínez, que al darle voz a los héroes, les ha dejado sus propias palabras, y en esta crisis del oficio, que cada quien transcribe como le da la gana, es una suerte de milagro que todavía haya excelentes redactores como él, pues en el cuerpo de la nota, me enteré paso a paso de lo que había ocurrido para la gestación de tan espeluznante conflagración y todo se derivó de un imperdonable descuido de la madre que los dejó encerrados bajo llave porque fue al otro lado a comprar pampers y leche para su bebito de ochos meses.
A mí nunca me han gustado los espectáculos de morbo, odio ese tipo de situaciones críticas en las que la gente se arremolina para solazarse con el dolor ajeno con caras de que hacia el interior de ese acontecimiento se está amasando una desgracia y se quedan con la mirada atónica, pero de brazos cruzados, en este caso, supongo que ha de haber pasado lo mismo, pero gracias a la temeridad de estos tres valerosos hombres, uno de ellos muy jovencito, creo que de 14 años, que se sacudieron el miedo para rescatar a los niños, y lo que llamó poderosamente mi atención es que los rescatistas ciudadanos coincidieron en su infinita tristeza por no haberse dado cuenta a tiempo de que había una inocente criatura acostada en su cama: “me dijeron que ya no había nadie, de haber sabido sé que lo pude haber salvado”.
Los tres por igual merecen honores y siendo como son, personas humildes trabajadoras, las autoridades deberían de nombrarlos como Ciudadanos de Gran Mérito Cívico en una ceremonia para felicitarlos como se debe, amén, de otorgarles premios en efectivo, no sé, tal vez un cheque para cada uno, que ni con un millón de dólares se les podría retribuir por su enorme hazaña que merecería tres días de celebración, porque en este pueblo asolado por vivales, cobardes, timoratos y corruptos con permiso, es muy reconfortante saber que todavía haya hombres de valor dignos de todo encomio, por cierto, que con este desafortunado hecho, me acordé de otro prohombre, que hasta corrido tiene; Jesús García Corona, el Héroe de Nacozari, que salvó a un poblado de una catástrofe mayúscula, porque llevando en el tren un polvorín a cuestas, le pidió a sus compañeros que brincaran para salvarse, en un fragmento del corrido Máquina 501, el fogonero le dice: “Jesús, vámonos apeando/ mira que el carro de atrás/ ya se nos viene quemando. / Jesús García le contesta:/ yo pienso muy diferente, / yo no quiero ser la causa / de que muera tanta gente. / Le dio vuelta a su vapor, porque era de cuesta arriba/ y antes de llegar al Seis/ allí terminó su vida...”
Nuestros héroes no son menos valientes que el inolvidable Jesús García, porque en sus declaraciones, han dicho: “Sólo pensamos en salvar las vidas de los niños”, y es que lamentablemente, en estos tiempos que corren, ni con la lámpara de Diógenes se encuentran tres como estos buenos seres, por ello, yo me comprometo, si los indicados funcionarios no se manifiestan para hacerles el homenaje, darles medallas y reconocimiento público, a buscar patrocinios para entregarles un merecido regalo por su humanismo a toda prueba, ya veré a quien le pico los ojos para conseguir los premios, pero tan arrojada hazaña merece estar en los titulares de los periódicos del mundo y de los noticieros urbi et orbi, sobre todo, para que sirva de ejemplo a todos y escarmiento a los que sin hacer nada se sienten con derecho a usufructuar un cargo que no merecen ni les corresponde.
Dice el Talmund, que: “Quien salva una vida, salva al mundo”.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Jorge Vargas


Jorge Vargas se murió para siempre, y digo, no porque haya sido esposo de la Liona en engorda de la Lupe D’alessio, significa que fue una mala persona, claro que como todos tenía sus cosas de viejo mula, pero en su descargo diré que su avanzado estado de descomposición espiritual se debía a una diabetes mal cuidada, por ello su permanente mal humor, incluso aún estando las cámaras de los programas de chismes de espectáculos, desataba su furia contra quien se le hincharan las ganas, luego, como viejito borracho, se arrepentía, llorando como Magdalena a los pies del Nazareno y pedía perdón a los afectados.
Ernesto D’alessio, uno de los dos hijos que procreó con la polémica artista que le dedicó las chuladas de canciones, como: “Ese Hombre que tú ves ahí”, “Lo Siento mi Amor”, “Ya no Regreso Contigo” y la “Chancla que Yo tiro”, convertido al cristianismo desde hace varios años, ahora casado con una guapa regia cristiana, que dicho sea de paso, muy entregada a Cristo y todo, pero tuvo un hijo fuera del matrimonio, fue una de las víctimas preferidas de su mamá Lupe, quien olvidó a sus hijos por el afán de lanzarse a la búsqueda de su éxito artístico, pero no conforme con ensañarse con su vástago, la viciosa cantante, que dicen, a mi no me consta, tenía nariz de a gramo, los abandonó en manos de las criadas y los recogió la condolida ex esposa de Jorge Vargas, que realmente es la mamá putativa (no es una mala palabra, significa: tenida por madre sin serlo) de los desgraciados seres, que ni progenitora tuvieron.
El pobre muchacho, ahora no lo es tanto, desde chiquito tuvo que hacerse cargo de su propia vida, porque ya se sabe que no teniendo madre, un ser humano se queda a la deriva, es decir, no tiene ningún asidero, claro que el papá hace lo que puede y a veces mucho hace con darles techo, comida y sustento, se fletó bien y bonito para salir adelante, ahora que ha muerto Jorge Vargas ha decidido incumplir la voluntad de su padre, que quería que lo cremaran, pero un inerte cuerpo ya no tiene decisión propia y Ernesto organizó sus exequias de acuerdo a sus creencias, y a mí me parece que hace bien, porque finalmente, a él es al único que le duele, porque entre otras cosas, el difuntito lo ofendió groseramente con frases que no se les pueden decir ni a los peores enemigos , pero no crean, queridos lectores, que en la complicidad de lo privado, sino a grito pelado y con las cámaras de los medios internacionales puestas sobre su cara descompuesta, pero dicen los que saben de esas cursilerías espirituales, que tienes que honrar a tu padre aunque éste sea un hijo de su re… y el pobrecito de Ernesto cada vez que le daba un madrazo de esos, humilde, como si fuera una pirujilla de poca monta, le pedía perdón a su padrotillo por salpicarlo de sangre, eso se llama tener nobleza y lo demás son chinfladeras, poco antes de morir, Jorge rectificó su testamento y dejó como heredero universal a su bondadoso crío, ya que según declaró en su cama de hospital, estaba seguro de que por la rectitud a toda prueba de Ernesto sabía que iba a hacer una repartición justa de sus bienes.
No pretendo echarle limón a la herida, si yo entiendo el dolor ajeno, pero Jorge Vargas ahora estará dándole cuentas a Dios, que al final de nuestros días, es el único que tiene derecho a juzgarnos, pobre hombre que primero le tocó padecer las villanías de la Gorda Dormida y luego sufrir la soledad por su enfermedad terminal, pero como decía mi tía Sacramento: “hablo de su vida, no de su muerte”, como epitafio sobre su colérico recuerdo, tres frases memorables del recién fallecido refiriéndose a su hijo en cadena nacional: me enseñaron a que perdone a un imbécil, a un desgraciado, pero a un perro traidor nunca. ¿Y dónde estuvo su madre (D’alessio) ¿Se estaba metiendo coca en el baño?, ¡No hay pantalones para decirlo! No es odio, es desamor, pero no lo quiero volver a ver en mi vida. (en estas declaraciones se refiere a su hijo). No comments.

Cone

Mi hermano César tenía en su comentario, una especie de venenillo imperceptible, de esos que enturbian la atmósfera pero endulzan la existencia; éste si era hijo de mi amá pero mamá era una generala. Contaba con muchos amigos, amigas, comadres, compadres, discípulos y maestros de todo, era un enamorado de la vida, le gustaban las cosas buenas, nunca se privó de nada, fue de todo y sin medida, hacía lo que quería, iba a donde le apetecía, nunca tuvo ni cho ni arre (esa es una frase de mi tía Toña), era un espíritu libre que corría por los litorales de las circunstancias y aunque es verdad que la felicidad no es un fin sino un medio, yo creo que mi carnalito disfrutó intensamente el viaje a este tránsito terrenal.
Van a decir, queridos lectores, que me refiero reiteradamente a mi familia, pero casi todas las columnas, incluso la mía, son así, porque ni modo que escriba de la gente que no conozco, y al usar la primera persona, no hago otra cosa, más que ejercer el derecho de todo escribidor, es decir, si las ideas para redactar surgen de mi puño y letra, ni modo que, en el diálogo que se entabla entre emisor y receptor, meta a una tercera persona inexistente, además, bien lo ha dicho en twitter, mi colega Mario Villarreal, a quien tengo que felicitar por sus estupendos reportajes: “Quisiera entender de donde me salen las palabras al escribir, me conformo con terminar mi trabajo de hoy” y es que con lo del día de Muertos, pues uno al recordar a sus propios difuntos, los trae a la vida nuevamente, además mi hermano, era un hombre que a fuerza de interpretarse así mismo se convirtió en un personaje como de novela de enredos, tenía en su forma de ser, matices y tamices que no he percibido en ninguna otra persona.
A veces, otorgaba la impresión de que adivinaba lo que iban a decir sus interlocutores, así que siempre llevaba ventaja y aunque algunos, se sentían intimidados por su fuerza intelectual, como quiera, por atrevidos, temerarios e indejos, se le ponían de pechito para que con una sola frase, rotunda y brutal, los fulminara como Zeus con sus rayos metafísicos, quienes los conocieron no me dejarán mentir, jamás se opuso al encuentro verbal, pero francamente nunca tuvo un adversario a su altura, les daba una repasada de cabo a rabo, sin ensuciarse el ánimo, y eso, que era flaquito, se podría decir que su espíritu poderoso estaba contenido por una estructura corporal que no correspondía a su avasallador ingenio.
César, al que todos, desde que era un huerquillo, apodábamos “Cone” padeció diabetes desde niño, entonces, siempre vivió entre achaques, vaivenes de salud y sobresaltos nocturnos, pero él nunca se amargó del todo, claro que tenía carácter atravesado, pero era producto de su nula producción de insulina, así que dentro de todo el marco de su enfermedad crónica, era normal su forma de ser, solamente que su fortaleza espiritual le permitía trasvasar su natural optimismo y simpatía a un recipiente de alegría, así que permanecer a su lado era una fiesta continua; con risas y encanto, con sarcasmos deslumbrantes, la frase precisa en el instante adecuado, sabía medir los tiempos con exactitud de relojero suizo, en sus palabras tenía el arte de la filigrana, pero si se enojaba, eran de doble filo, dentelladas agudas directas a matar.
Hoy me acordé de mi hermano Cone y yo sé que si esta columna llega a manos de su mamá Nora Valadez, que aunque eran casi de la misma edad, siempre fungió como su protectora, y él la quiso tanto como ella lo adoró, se le van a llenar los ojos de nostalgia, pero a todos nos quedan sus anécdotas vibrantes, de lo que nos decía para molestarnos o para demostrarnos su cariño, de las ocasiones de privilegio en que tuvimos oportunidad de reírnos con sus ocurrencias que luego de tantos años transcurridos, las recreamos como leitmotiv, para que en esos recuerdos pueda volver a vivir.

martes, 3 de noviembre de 2009

Muy Ojona para Gaviota


En la red social de moda en el mundo entero, es decir, en Twitter, soy seguidor de la actriz Angélica Rivera, actual novia del engominado gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, y tengo que confesar que cada nuevo mensaje es peor que el anterior, la verdad es que no conozco en persona a ninguno de los dos, pero por lo menos el político priista tiene a su favor el carisma que irradia, pero ella se siente con el derecho de opinar de todos los temas neurálgicos del país, como si fuera un ectoplasma de Margarita Michelena y no, lo que realmente es, además es que las “pioresnada” de los hombres inteligentes, se creen la patraña de que las neuronas se pueden transfundir vía intramuscular y tengo que avisarles que no es así, porque no vaya a ser que luego La Gaviota quiera opinar del sexo tántrico o de la obra literaria universal del argentino Jorge Luis Borges.
Por ejemplo, ayer uno de sus seguidores, le preguntó su opinión acerca de la muerte del antropólogo Levi Strauss y dijo: “pos que lástima porque me gustaban muchos sus pantalones” (sic) y uno se lamenta que el rey Juan Carlos de España, al que nuestro ínclito y nunca bien ponderado ex presidente Chente Fox, inventó el protocolo a la mexicana, llamándolo: “Mi Rey”, no esté cerca de La Gaviota para gritarle: “¡POR QUÉ NO TE CALLAS!”, alguno de los que leen sus mensajes en Twitter le comentó que si Enrique no la aconsejaba lo qué decir en la red social, y muy ufana la ex esposa del Güero Castro hermano de Verónica la abuelita de la Telera Nacional, “Yo soy la que a veces le ando aconsejando lo que tiene que decir él”, y otro día en que todo mundo twittero atacó a la horrenda judía Adela Micha por la nota de los tennis del hijo del Mesías Platanero, comentó: “no le hagas caso a estos nacos si tu eres una adorada Adela, luego te hablo para lo de la entrevista conmigo y con Enrique”, ésta ha de creer como muchos otros, que los “lectores de noticias” del teleprompter en cadena nacional, son seres pensantes o intelectuales disfrazados.
En su incursión social en Twitter, Angélica ha destacado que Enrique va a ser el presidente, ese detallito me empuja a recordar que antes, cuando eran tiempos de “El Tapado”, corría un chiste entre los presuntos candidatos a la silla grande tenochca, que uno de esos que se sentía ungido por la mano del todopoderoso monarca sexenal ya de salida, le comenta a su mujer: “prepárate vieja, porque pronto vas a hacer el amor con el presidente de México” y ella, solícita y cama pronta, le contesta: “Y él va a venir a la casa o yo tengo que ir a Los Pinos”, pero dicen que del plato a la boca se caen los dientes, y no digo que ella me caiga mal, al contrario me parece una señora cuarentona bastante guapa, pero lo primero que tiene qué hacer es tomarse una pastillita de ubicatex y mi mejor consejo es que no se le vaya a ocurrir atenderse con Valentina de Albornoz la que le ponchó las nalguitas a la rukera Alejandra Guzmán.
Hace algunos años, le pasó lo mismo a Edith González, en ese entonces novia del presidenciable ex secretario de gobernación Santiago Creel, que al final, se quedó colgada de la brocha porque algún malora se llevó la escalera, y a la pésima actriz que habla como si trajera una papita galeana caliente pegada en el paladar, nada le quedó de sus sueños de Primera Dama, aunque en ese entonces sólo era “La Querida”, porque el galán político era un señor bien casado por todas las leyes, pero las que viven en las sombras sus romances de princesas encantadas con los señores maridos de otras, siempre se creen el cuento de que se van a divorciar para llevarlas al altar.
En fin, que el sainete francés de las mujeres de los poderosos, seguirá divirtiendo a los espectadores, mientras alguien no las ponga en su lugar, digo, no todas son inteligente y finas señoras como Jackie’O, ni todos son John F. Kennedy. Y la verdad es que se me hace muy ojona para que sea Gaviota. Ya dije.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Un Libro?


Me han sugerido que edite un libro con la selección de mis mejores columnas y no que sea demasiado humilde, pero considero que mis sencillos artículos no son material para una obra de tal envergadura, tampoco es para tanto, claro que como al Jibarito, me pone loco de contento el hecho de que dos o tres de mis lectores cotidianos, lo pongan sobre la mesa de los regalos de navidad, es decir, que nada más porque los tienen muy azules quieran un compendio de Guillotinas como si fueran un manojito de palabras para aromar las fiestas decembrinas, mmm veré que puedo hacer al respecto, aunque Henry Miller aseguraba que si él hubiera publicado todo lo que escribió habrían nacido a la luz pública puros engendros literarios, y miren que su obra descarnada no tiene desperdicio, naturalmente no me estoy comparando con el gran escritor estadounidense, ¡líbreme el Dios de Israel!, solamente me refiero al caso específico de vislumbrar la posibilidad de hacer realidad la peregrina idea, a lo mejor lo que sí puedo hacer, y sin necesidad de gastar tanto dinero, es lo que me ha aconsejado mi querido amigo Julio Alejandro Alarcón, en el sentido de que en el interné hay una compañía editorial que por tres pesos te imprimen un libro, así que lo hablaré con él para que me dé mayores luces al respecto y darles el gusto a algunos de ustedes queridos lectores, además es una linda manera de agradecerles su compañía durante todo el año, si la cantina “El SalyVaso” hace sus calendarios para regalar a su selecta clientela, por qué yo no podría hacer lo mismo para darles una recopilación de mis columnas, que dicho sea de paso, cada día tiene más lectores, por cierto, uno de esos fans, me preguntó si tenía alguna restricción mental para expresarme con entera libertad de todos los temas y sin dudarlo un instante, le respondí que jamás me ha temblado la pluma para abordar cualquier asunto por intrincado que sea y gracias a san Belisario de la lengua mocha soy un afortunado de la vida editorial del pueblo, porque Líder Informativo es la casa de la expresión, ya lo declaró el C.P José Manuel Suárez López, nuestro editor general en su estupendo editorial publicado en la portada dominical del día de Todos los Santos, así que siendo como soy, con la misma gracia que pergueño esta indisoluta columna, asumo que el compromiso de este matutino, que ya se va a recorrer la legua a los poblados de Guerrero, Ciudad Mier, Miguel Alemán y Camargo, es a favor de las mejores causas de los ciudadanos, además, no habiendo más cera que la que arde, y siendo éste, un periódico del pueblo, la obligación de la nómina completa es realizar una labor informativa veraz, naturalmente que los lectores no son tontos, saben distinguir a un buen reportero de otro, aunque tenga añales en el oficio, que se dedica a conseguir chayotes, prebendas y canonjías, claro que de todo hay en la viña del Señor, si nadie está exento de dar un resbalón en la casa del jabonero, por ello, cuando leí la buena noticia de que nos vamos a otros lares para compartir, como juglares medievales, las historias comunes que nos competen a todos, me entusiasmé tanto por el éxito de esta casa hecha de palabras, porque un periódico se elabora en equipo, es decir con la sinergia de todos juntos en montón, y aquí sí, entra en la bola desde el más humilde, que siempre me ha gustado decir que soy yo, pero como no soy populista, mejor ese título se lo endilgo a otro menos mamón que un servidor, hasta el más fregón, que tampoco soy yo, porque mis detractores van a decir que siempre quiero llevar agua a mi molino y ni molino tengo, a menos que les pida prestado el suyo a los vecinos que son dueños de la tortillería “El Fresno”, en fin, realmente me enorgullece pertenecer a esta pléyade de magníficos periodistas que de a poco, gracias a su esfuerzo diario han convertido a Líder Informativo en el más leído del pueblo y eso que apenas tenemos 19 meses en circulación. Ya dije.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Aquí descansamos todos


Tenía ganas de ir a la plaza Juárez a disfrutar del ambiente festivo del día de Muertos, pero ya saben queridos lectores, porque se los he dicho en varias ocasiones, que odio las multitudes, los apretujamientos y los humores ajenos, además, actuaría Viola Trigo, que se me figura como mi tía Chencha, a la que los sobrinos propios y ajenos, teníamos que escuchar sentaditos en la banqueta de la avenida Monterrey, mientras se echaba sus gargaritas con voz de una de las hermanas Huerta, y no es que la artista cante mal, al contrario, es estupenda intérprete, pero es que cuando uno lo que quiere es ejercer la libertad que otorga la infancia, por veredicto supremo, es decir por orden de mi amá, teníamos que arrempujarnos el insólito concierto de mi sacrosanta parienta, claro que no todo era tan malo, ya que nos daba dinerito a todos para ir a comprar a la tienda, eso sí, dependiendo del sapo era la pedrada, y es que mi tía, mientras emitía sus espeluznantes alaridos como si le quedara apretado el brassier, se daba cuenta de las reacciones de su público cautivo y aunque, como los candidatos del PRI, ella sabía que todos éramos acarreados, se hacia la desentendida de ese pequeño detalle para dar rienda suelta a sus aptitudes “musicarias”, y ese recuerdo grabado en mis archivos eternos, se me presenta cuando oigo a una gorda con ese timbre agudo como el de la viuda (dije viuda no beoda) de Guadalupe Trigo, autor de “Mi Ciudad”, así que mejor me fui al panteón municipal que está a unas cuantas cuadras de mi casa para visitar a mamá y a mis hermanos Alma y Cone, ya de pasadita me asomé a la tumba de mi tía Pomposa que lucía flores frescas desde muy temprano, de seguro las puso mi prima Eliodora que aunque siempre se peleaba con su mamá y fue ella quien le dejó de dar su pastillita para el corazón, como quiera nunca deja de visitarla cada año para adornar su sepulcro con un ramito apretado de magnolias, yo, la verdad, no le llevé nada a mis muertitos, y es que en ese camposanto hay muchos viciosillos que se roban lo que encuentran a su paso, no sé, porque no me consta, si le dan su mochada a Gaucín, pero es que me ha pasado muchas veces, que en la mañana le ponía hartas flores a la lápida y en la tarde ya no había nada, y digo, tampoco soy dueño de ninguna florería, aunque mi queridísima amiga Chelito Cordero de Villanueva dueña de “Cariñitos Cherry” me hace el descuento del 50 por ciento y en la compra de una docena de rosas me regala uno de sus poemas nuevos que siempre me encantan, como quiera no es justo que uno vaya con todos sus años a adornar el descanso eterno de sus seres queridos para que otros lo vean como un almacén abierto para proveerse de artículos que pueden vender a precios bajos, claro que como a ellos no les costó ni siquiera el susto y la corrida, porque ni modo que los difuntos vecinos a las tumbas saqueadas, anden de chismosos con la autoridad para denunciar a los rateros infames, a menos de que se comuniquen a través de la uija, en cambio, le recé un rosario completo con todo y letanías, como a ella le gustaba, luego le conté que me ha ido muy bien con la columna, que he tenido mucho éxito y cada día que pasa los verdaderos conocedores de la calidad de la melcocha me han comparado con los grandes y me auguran más éxito que al libro de Fox, intitulado: “Comes y te vas que te habla tu mamá” con un prólogo de Marthita Sahagún en el que diserta acerca de su famosa “Escuela Para Padres” y termina con una frase realmente conmovedora: “ái les encargo que lean lo que le dicté a mi viejo”, por cierto, ya de salida por el andador principal del panteón, me llamó la atención un epitafio de una tumba abandonada, luego, al leer el mensaje póstumo, entendería la razón de dicha indolencia: “Aquí descansa mi suegra y en la casa descansamos todos”. Ya dije.
P.D: Bienvenidos a esta casa hecha de palabras a los nuevos lectores de Líder Informativo de los poblados Cd. Mier, Guerrero, Miguel Alemán y Camargo, espero que me acompañen en esta columna que aparece todos los días en la página tres de la sección Show.

sábado, 31 de octubre de 2009

La manga del Muerto

No que no sean interesantes las costumbres prehispánicas, pero eso de los altares me parece demasiado rebuscado, ya que si de verdad los muertos pudieran bajar del limbo en donde se encuentran dizque descansando en paz, para qué chingaos tendrían que tomarse la molestia de interrumpir su anhelada eternidad sólo para venir a echarse un taco, dos o tres alipuses y oler las flores mustias llenas de mosquitos, digo, yo si fuera difunto ni siquiera voltearía a ver el bonche de comida, además, que los defensores a ultranza de nuestras mexicanas tradiciones no vengan ahora con la alegoría chabacana de que los espíritus absorben la esencia de los opíparos alimentos (me sentí como profesor de español de secundaria de ejido) y andan chacoteando entre los vivos.
Cuando era niño, solía tener miedo a las sombras largas, a los ruidos ajenos a la cotidianeidad doméstica y a lo que mi mente infantil no pudiera comprender del todo, mamá, que ya se los he dicho antes, era una Generala, de esas que con una mirada gobernaba hasta a los fantasmas, me abrazaba fuerte y con voz de trueno, aseguraba: “No seas indejo, los muertos no regresan, tenle miedo a los vivos”, en respuesta, con estos mismos ojos guapos que Diosito lindo me dio, la miraba fijamente como para que se me quedara grabada su imagen, y es fecha, que no hay día que mi santa jefecita no se asome desde mi corazón que es su hogar, para decirme muy quedito: “yo estoy viva en ti”, así que cuando la quiero ver, cierro los ojos para poder soñar con ella.
Siempre se ha celebrado el día de Muertos en nuestro pueblo, pero lo de los altares nunca, y miren ustedes queridos lectores, que mamá adoraba a sus difuntos sagrados, sobre todo a mi abuelo Pancho que para ella era una especie de semi Dios, claro que iba a verlo al panteón para dejar caer una furtiva lágrima, una oración y muchas flores de esas sencillas: mano de león, cempasúchil, margaritas que sembraba en la tierra, porque en ese entonces la tumba no tenía lápida, el sepulcro era un promontorio señalando una ausencia presente con una cruz de madera como cicatriz del tiempo.
Mamá nos llevaba a todos sus hijos para ir a “ver” al abuelo Pancho, para ella era una ocasión especial y se quedaba casi todo el día en el panteón con la mirada resbalándose en el cielo pelón; murmurando recuerdos, mascullando plegarias y en su mirada preñada de nostalgias se podía vislumbrar el futuro, así que para mí, el día de Muertos era como un día de campo, ya que mi hermosa progenitora que tenía manos de sabrosura preparaba las viandas que nos daría, y nunca nos dijo que los sagrados alimentos eran para huelito, jamás se le ocurrió levantarle un altar en ningún lado, si ése lo había erigido en sus entretelas espirituales .
Los norteños tenemos en nuestra información genética un chip distinto a los demás, no somos tan ñoños como los otros y no porque no levantemos altares cursis somos menos patriotas, eso es cosa del sur y del centro de México, nosotros poseemos respeto a los que se fueron, pero no andamos de pusilánimes poniendo florecitas ni veladoras apestosas, que nadie, en estos solares, crea en esas patrañas de que los muertos regresan a este valle de lágrimas, como decía mi tía Sacramento, no significa que seamos insensibles sino prácticos, además , ya lo ha dicho mejor que nadie nuestra paisana la tampiqueña Ana María Rabatté: “No esperes a que se mueran, si deseas dar una flor, mándalas hoy con amor… en vida, hermano, en vida… Si deseas decir “te quiero” a la gente de tu casa, al amigo cerca o lejos… en vida, hermano, en vida… No esperes a que se muera la gente para quererla y hacerle sentir tu afecto… en vida, hermano, en vida… Tú serás muy venturoso si aprendes a hacer felices a todos los que conozcas en vida, hermano, en vida… Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores, llena de amor corazones, en vida hermano, en vida…