No se crean, queridos lectores, si redactar una columna diaria, no es tan fácil como parece, digo, tampoco es cosa de andar de quejumbroso, si yo soy el más feliz al poder confeccionarla, pero es que de pronto, la mente se me queda como en punto muerto, casi en blanco, y aunque dicen, que ese es un privilegio exclusivo de los epilépticos, ya es una reiterada imagen hiperbólica que se usa para disculparse en público, por la falta de ideas que demuestren alguna actividad neuronal inteligente o, por lo menos, entretenida.
Con el persistente problema de que no puedo usar lentes de contacto, todo se agrava, o mejor dicho, se retrasa, se pachorra y me pongo de un humor de los mil diablos, por suerte, mi artículo no es de primera necesidad editorial, ni un ingrediente prioritario de la canasta básica periodística, pero lo malo, o lo bueno, no sé, juzguen ustedes, que yo soy como El Comanche, muy celoso de mi deber, primero muerto, antes que faltar a mi palabra comprometida de publicar todos los días, aunque no haya nada interesante de qué hablar.
Antes, hace muchos años, ya se había inventado el oficio, por nuestro afán de enterarnos de las ajenas vidas, que es un reflejo natural de nuestra idiosincrasia, y es que los seres humanos somos gregarios, tribales, de grupo, y para todos lados queremos andar en racimos, por esa razón se levantaron las ciudades y en ese mosaico de caracteres espirituales, surgieron los juglares, que son el antecedente prehistórico de lo que ahora se conoce como comunicadores o periodistas.
En Laredo hemos tenidos magníficos juglares, sobre todo en la radio, claro que como nadie es eterno, algunos se nos han adelantado, pero en la memoria colectiva del pueblo, persisten en el recuerdo, como parte fundamental de nuestra información genética, programas tan populares, que no ha habido otros que se les puedan comparar, ni en su formato de origen, ni en la calidad de su contenido.
Yo me acuerdo que de güerquillo, en el cuadrante de la radio, en aquellos aparatos de baterías, se podía sintonizar “Acá la BeKá” estación de los hermanos Córtez, como a eso de las diez de la mañana y estaba enredado entre las ondas hertzianas: el programa “De Todo Como En Botica” que conducía Don Ramberto Salinas Carmona.
Era aquel, un programa sui géneris, no había otro en su tipo, todo lo que se hacía en el “avisos de ocasión” de la radio, era “ad líbitum”, no había nada de donde echar mano para llenar dos horas en vivo, cómo único recurso, se contaba con el ingenio del locutor que recibía en directo las llamadas del público; igual de la señora Chonita que de don Simón para anunciar que tenían a la venta una pareja de periquitos de amor, una plancha, ropa usada o tacos al vapor.
La frase clave del añorado comunicador, era “de oportunidad” y todo el programa era así, en interacción continua del conductor con su público. Yo no sé mucho de radio, digo, aprendí cualquier cosa del ámbito, ya que tengo la suerte de contar con varios amigos en el medio, pero reconozco que será muy difícil que alguien vuelva a repetir ese éxito, es que a decir verdad, todo mundo lo escuchaba, y uno pasaba por las calles de cualquier barrio y se oía el jingle “De Todo Como en Botica” que era una especie de miscelánea radial, mucho mejor y más surtida que cualquier tienda departamental del presente, porque en esos anuncios de la gente, se encerraba un mundo de infinitas posibilidades de compra, venta o intercambio.
El creador del programa tenía modulaciones exactas en su voz que eran su sello distintivo, y además, el lenguaje localista que empleaba, con las mismas palabras coloquiales de la gente, lograba una perfecta empatía entre sus radioescuchas y Él, además, por si fuera poco, el servicio era totalmente gratuito, sólo se requería prender la radio.
Como me gustaría poder marcarle a Don Ramberto Salinas a la cabina en donde estaba y decirle que ando en busca de su programa para recordar esos felices tiempos idos que estoy seguro ya nunca volverán.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Toros y Boda Regia
El domingo tres de agosto, Don Víctor Lozano, tiró la casa por la ventana, díganme ustedes si no, ya que sin escatimar esfuerzos ni dinero, presentó el mejor cartel de la temporada 2008, nada más para que se den un ligero quemón, queridos lectores, esa calurosa tarde de 35 grados que, era soportable solamente a la sombra de una cerveza bien muerta, partieron plaza: Eulalio López “Zotoluco”, Fernando Ochoa, José María Luévano y El Rejoneador Gastón Santos que finalmente si alcanzó a llegar de Cadereyta, ahora si que, literalmente, rayando el caballo y es uno de los favoritos de la afición junto a Ochoa que más bien parece artista de jolivud, no como otros, que parecen disfrazados de jalouin.
La plaza hervía de gente y ahí andaba la crema, nata y jocoque del pueblo, yo saludé a varios conocidos, pero a otros nada más los divisé de lejos, y de muchos otros, supe que andaban ahí, solamente porque me dieron el pitazo los que si alcancé a saludar.
Ahí andaba Glou Pérez Barrera con un grupo de amigos pero al que no vi, fue a su novio Yeyo López, también andaban los esposos César y Norma Valdez, Enrique Medina Cano y sus hijos Enriquito y Gabby, que estuvieron ahí en la plaza desde el sorteo, Salvador Astráin y su hija Yunuen Astráin Manzilla (nieta del Cabo Manzilla dueño del restaurante El Rancho.
Chito González Borunda con su hijo Chitito González, que este güerco ha sido un prodigio del golf desde chiquito, ahora ya es un adolescente y sigue siendo muy bueno, Mariel Lozano Martínez y Arianne Muzza Lozano, andaban luciendo su guapura en los tendidos.
¡Ajúa raza!
Desde la tarde de ayer, llegué a esta regia ciudad, digo, esos son los planes, ya que esta columna dominical, la redacto desde el miércoles, pero como no hay ningún impedimento real ni imaginario para que pueda viajar a la sultana del norte, por eso, empecé así la nota, respecto a mi visita fugaz y espero que, muy satisfactoria a la capital mundial del cabrito y la gente nais.
Claro que estaré en la boda a la que me invitaron Toñito y Zulema, bueno, ellos no, sino los papás del contrayente, a los que conozco desde hace más de 20 años, y fueron ambos los que quisieron que estuviera en la boda de Antonio, al que, nunca imaginé que algún día diría esto, lo cargué casi desde que nació, y a pesar de ello, no me siento viejo, no digo que soy un jovenzuelo, pero tampoco para ser el abuelito consejero del matrimonio, sino para brindar con ellos, por su felicidad futura.
La boda religiosa será en el jardín de la espléndida residencia de los abuelos del novio y según lo que me contaron, la recepción está estructurada para recibir a 600 invitados de todas partes del país, y del extranjero, particularmente de España, sitio en el que estudió sus carrera profesional, la preciosa novia, a la que conocí hace ocho meses cuando hicieron su “engagement” en una reunión privada pero muy emotiva, en su casa familiar.
Antonio Peña Serrano y Zulema Sánchez Garza eligieron casarse en domingo por razones especiales, pero al confeccionar la crónica de la fiesta, les contaré la historia, porque si les adelanto detalles, ya no va a tener ninguna sorpresa.
El banquete se servirá al lado de un lago artificial y bajo la sombra de una enorme carpa, pero les prometo que de esta boda daré todos los detalles en una de las mejores crónicas que jamás haya hecho para fiesta alguna, y miren, que yo he reseñado los matrimonios más connotados de este pueblo y ranchos aledaños.
Lo que si puedo decir es que habrá varios tipos de comida; desde griega hasta china, y el “wedding planner”espera que la celebración, dure hasta la mañana del lunes, así que si no alcanzo a hacer columna para el martes, por favor discúlpenme y manden una grúa Mora a recogerme cerca del laguito, no el de aquí, que si me caigo en éste, me infecto de Ébola o de algo peor, yo digo del otro, el de Montegay, luego les doy las coordenadas para que no se pierdan como los osos que bajaron de la Sierra Madre y luego no supieron regresar. Ya dije.
La plaza hervía de gente y ahí andaba la crema, nata y jocoque del pueblo, yo saludé a varios conocidos, pero a otros nada más los divisé de lejos, y de muchos otros, supe que andaban ahí, solamente porque me dieron el pitazo los que si alcancé a saludar.
Ahí andaba Glou Pérez Barrera con un grupo de amigos pero al que no vi, fue a su novio Yeyo López, también andaban los esposos César y Norma Valdez, Enrique Medina Cano y sus hijos Enriquito y Gabby, que estuvieron ahí en la plaza desde el sorteo, Salvador Astráin y su hija Yunuen Astráin Manzilla (nieta del Cabo Manzilla dueño del restaurante El Rancho.
Chito González Borunda con su hijo Chitito González, que este güerco ha sido un prodigio del golf desde chiquito, ahora ya es un adolescente y sigue siendo muy bueno, Mariel Lozano Martínez y Arianne Muzza Lozano, andaban luciendo su guapura en los tendidos.
¡Ajúa raza!
Desde la tarde de ayer, llegué a esta regia ciudad, digo, esos son los planes, ya que esta columna dominical, la redacto desde el miércoles, pero como no hay ningún impedimento real ni imaginario para que pueda viajar a la sultana del norte, por eso, empecé así la nota, respecto a mi visita fugaz y espero que, muy satisfactoria a la capital mundial del cabrito y la gente nais.
Claro que estaré en la boda a la que me invitaron Toñito y Zulema, bueno, ellos no, sino los papás del contrayente, a los que conozco desde hace más de 20 años, y fueron ambos los que quisieron que estuviera en la boda de Antonio, al que, nunca imaginé que algún día diría esto, lo cargué casi desde que nació, y a pesar de ello, no me siento viejo, no digo que soy un jovenzuelo, pero tampoco para ser el abuelito consejero del matrimonio, sino para brindar con ellos, por su felicidad futura.
La boda religiosa será en el jardín de la espléndida residencia de los abuelos del novio y según lo que me contaron, la recepción está estructurada para recibir a 600 invitados de todas partes del país, y del extranjero, particularmente de España, sitio en el que estudió sus carrera profesional, la preciosa novia, a la que conocí hace ocho meses cuando hicieron su “engagement” en una reunión privada pero muy emotiva, en su casa familiar.
Antonio Peña Serrano y Zulema Sánchez Garza eligieron casarse en domingo por razones especiales, pero al confeccionar la crónica de la fiesta, les contaré la historia, porque si les adelanto detalles, ya no va a tener ninguna sorpresa.
El banquete se servirá al lado de un lago artificial y bajo la sombra de una enorme carpa, pero les prometo que de esta boda daré todos los detalles en una de las mejores crónicas que jamás haya hecho para fiesta alguna, y miren, que yo he reseñado los matrimonios más connotados de este pueblo y ranchos aledaños.
Lo que si puedo decir es que habrá varios tipos de comida; desde griega hasta china, y el “wedding planner”espera que la celebración, dure hasta la mañana del lunes, así que si no alcanzo a hacer columna para el martes, por favor discúlpenme y manden una grúa Mora a recogerme cerca del laguito, no el de aquí, que si me caigo en éste, me infecto de Ébola o de algo peor, yo digo del otro, el de Montegay, luego les doy las coordenadas para que no se pierdan como los osos que bajaron de la Sierra Madre y luego no supieron regresar. Ya dije.
Alfredo Arcos
Alfredo Arcos tiene una cualidad fundamental que se nota a simple vista, es uno de esos espíritus libres a los que parece estorbarles la materia.
No lo conocía. Alguna vez mi admirada amiga Didi Durán de Peña la talentosa pintora local, me comentó que se juntaban cada mes en la casa-estudio del Maestro Sergio Peña para leer algún libro y luego comentarlo entre ellos. Me dijo el nombre del organizador del grupo, pero quizás lo registré en mis archivos temporales y lo borré casi sin darme cuenta.
Hace unos días, mi director me pidió que cubriera una nota de cultura en la colonia Infonavit, y Anita Torres con cámara en ciernes me acompañó a levantar el reporte gráfico, mientras yo tomaba nota de la charla-lectura de Alfredo, lo único malo de todo este asunto, es que tenía que regresar ipso facto, que quiere decir en friega, a mi casa editorial, porque tenía que redactar mi columna del día siguiente, así que puse atención a dos o tres párrafos y lo demás me lo perdí, aunque lo que escuché me sirvió para darme cuenta de que el señor Arcos sabe de su asunto y lo expresa con soltura y naturalidad.
Platicando con él, me entero de que tiene un mestizaje sui generis, por sus venas corren dos vertientes de culturas distintas, por un lado el caribe de cuba la bella y por el otro, aunque es una manera de decir, ya que son de ida y vuelta y con regreso, tiene herencia genética asturiana, así que este binomio de razas, forma una nueva que le da presencia y esencia a este tabasqueño de origen pero que vive en nuestro solar norteño desde hace más de una década completita.
Comentando y platicando de todo un poco a través de msn, que dicho sea de paso, y espero que no suene a publicidad gratuita, es un portento de comunicación global que permite conversar a muy larga distancia o a cortísima, todo depende del gusto de cada quien, y la verdad es que no sé como salió a la conversación, quizás sea porque siempre está en la punta de la lengua y la usa de trampolín para brincar encima de mis recuerdos, mi admirado y nunca bien ponderado, pero siempre amado, Mauricio González de la Garza.
Es que me cuestionó, respecto a mis estudios, y le dije que era autodidacta, pero gracias a la divina providencia, tuve un mentor de cinco de estrellas, y ya le conté como había sido nuestro primer encuentro, y varias historias en las que Mauricio me incluyó como personaje principal de sus afectos. Le narré la siguiente anécdota como si fuera el texto para un telegrama: un día llegué a la generosa casa en donde siempre se quedaba a vivir largas temporadas y según sus propias palabras casi como huésped vitalicio, y de repente se incorpora, y así sin mas ni mas, de la cabañita a la casa grande, pasando por un lado de la alberca, llegamos los dos al piano y me dice: “siéntate a escuchar” y así, ad libitum, se pone a tocar el piano, y francamente era una melodía sublime, de acordes delicados y arpegios casi espirituales.
Al terminar, aun en el pasmo del asombro dada la inaudita belleza de lo que acabo de oír, le pregunto: “¿cómo se llama la canción?” y me contesta: “se llama Fernando y es tuya, la acabo de componer para ti” y así como ese, tuve muchos homenajes de su parte; perdón perdón, ya se que parezco muy “yoyo” pero les prometo que no es mi intención, a lo que quiero llegar es a que el señor Alfredo Arcos, se declaró admirador de mi maestro y amigo, y si desde que lo conocí me cayó bien, ahora yo soy fan numero uno de su chamba como ponente y escritor.
Por cierto que de su charla del lunes anterior, rescato el siguiente párrafo final: “Me agrada nuestro nuevo lugar de reunión por dos razones; se trata, por una parte, de las instalaciones de la Antigua Aduana. No tengo que explicar a ustedes la importancia que el comercio exterior y la Aduana ha tenido en la historia de nuestra ciudad. Por otra parte, la Sala donde sesionaremos lleva el nombre del maestro Sergio Peña de quien me enorgullece ser amigo. Sergio Peña probablemente sea el artista neolaredense, en activo, más ilustre entre nosotros. Sin más en qué abundar, aquí paro. Ténganme por diáfano”.
No lo conocía. Alguna vez mi admirada amiga Didi Durán de Peña la talentosa pintora local, me comentó que se juntaban cada mes en la casa-estudio del Maestro Sergio Peña para leer algún libro y luego comentarlo entre ellos. Me dijo el nombre del organizador del grupo, pero quizás lo registré en mis archivos temporales y lo borré casi sin darme cuenta.
Hace unos días, mi director me pidió que cubriera una nota de cultura en la colonia Infonavit, y Anita Torres con cámara en ciernes me acompañó a levantar el reporte gráfico, mientras yo tomaba nota de la charla-lectura de Alfredo, lo único malo de todo este asunto, es que tenía que regresar ipso facto, que quiere decir en friega, a mi casa editorial, porque tenía que redactar mi columna del día siguiente, así que puse atención a dos o tres párrafos y lo demás me lo perdí, aunque lo que escuché me sirvió para darme cuenta de que el señor Arcos sabe de su asunto y lo expresa con soltura y naturalidad.
Platicando con él, me entero de que tiene un mestizaje sui generis, por sus venas corren dos vertientes de culturas distintas, por un lado el caribe de cuba la bella y por el otro, aunque es una manera de decir, ya que son de ida y vuelta y con regreso, tiene herencia genética asturiana, así que este binomio de razas, forma una nueva que le da presencia y esencia a este tabasqueño de origen pero que vive en nuestro solar norteño desde hace más de una década completita.
Comentando y platicando de todo un poco a través de msn, que dicho sea de paso, y espero que no suene a publicidad gratuita, es un portento de comunicación global que permite conversar a muy larga distancia o a cortísima, todo depende del gusto de cada quien, y la verdad es que no sé como salió a la conversación, quizás sea porque siempre está en la punta de la lengua y la usa de trampolín para brincar encima de mis recuerdos, mi admirado y nunca bien ponderado, pero siempre amado, Mauricio González de la Garza.
Es que me cuestionó, respecto a mis estudios, y le dije que era autodidacta, pero gracias a la divina providencia, tuve un mentor de cinco de estrellas, y ya le conté como había sido nuestro primer encuentro, y varias historias en las que Mauricio me incluyó como personaje principal de sus afectos. Le narré la siguiente anécdota como si fuera el texto para un telegrama: un día llegué a la generosa casa en donde siempre se quedaba a vivir largas temporadas y según sus propias palabras casi como huésped vitalicio, y de repente se incorpora, y así sin mas ni mas, de la cabañita a la casa grande, pasando por un lado de la alberca, llegamos los dos al piano y me dice: “siéntate a escuchar” y así, ad libitum, se pone a tocar el piano, y francamente era una melodía sublime, de acordes delicados y arpegios casi espirituales.
Al terminar, aun en el pasmo del asombro dada la inaudita belleza de lo que acabo de oír, le pregunto: “¿cómo se llama la canción?” y me contesta: “se llama Fernando y es tuya, la acabo de componer para ti” y así como ese, tuve muchos homenajes de su parte; perdón perdón, ya se que parezco muy “yoyo” pero les prometo que no es mi intención, a lo que quiero llegar es a que el señor Alfredo Arcos, se declaró admirador de mi maestro y amigo, y si desde que lo conocí me cayó bien, ahora yo soy fan numero uno de su chamba como ponente y escritor.
Por cierto que de su charla del lunes anterior, rescato el siguiente párrafo final: “Me agrada nuestro nuevo lugar de reunión por dos razones; se trata, por una parte, de las instalaciones de la Antigua Aduana. No tengo que explicar a ustedes la importancia que el comercio exterior y la Aduana ha tenido en la historia de nuestra ciudad. Por otra parte, la Sala donde sesionaremos lleva el nombre del maestro Sergio Peña de quien me enorgullece ser amigo. Sergio Peña probablemente sea el artista neolaredense, en activo, más ilustre entre nosotros. Sin más en qué abundar, aquí paro. Ténganme por diáfano”.
Día Redondo
El jueves fue un día redondo y lo eché a rodar desde muy temprano, así que a partir de las tres de la tarde puse manos en acción y pies en polvorosa para estar a tiempo en varios eventos a la vez. El más importante, sin duda alguna, fue el bautizo del Museo del Centro Cultural Nuevo Laredo con el eufónico nombre de José Reyes Meza: Pintor, Muralista y Escenógrafo tampiqueño, al cual tuve el gusto de conocer durante esa multitudinaria tarde en la que estuvo presente casi todo Laredo y hasta una comadre de Anáhuac, que se paseaba muy oronda por los pasillos del lugar, luciendo su hermosa estampa autóctona.
No soy muy dado a leer frivolidades, pero tengo que confesar que además de abrevar en los clásicos, suelo darme mis vueltecitas por los mentados bestsellers, digo no por todos, que tampoco tengo tanto estómago como aguantarme la náusea, pero ya se sabe que para estar a tono con los tiempos que corren, uno tiene que hacer de tripas corazón y si no hay caviar, pues entrarle al mole o a los frijolitos de la olla, y Boris Izaguirre, un periodista venelozano abiertamente gay conductor de la televisión española, resume, sin siquiera proponerselo, esa noche triunfal de estreno, con el título de uno de sus libros más vendidos: “Morir de Glamour”, y si yo fuera el editor de una revista del corazón, así cabecearía la nota y ésta, hubiera sido la de ocho.
En lo oficial, es decir, dentro del programa ceremonial, todo estuvo como siempre, Héctor Romero Lecanda, discursó toda la retahila de nombres de las personalidades presentes, han de disculpar los organizadores que no se me quedó grabado ningún nombre, pero en estos casos de máxima emergencia, yo tengo un chip incrustrado y al escuchar las sobeteadas frases de: “...y ahora tenemos el honor de presentar a...” que son formas tan viejas, cursis y chabacanas que si se hiciera un instante de silencio (cosa imposible en este tipo de escenas), se podrían escuchar las fanfarrias como de cuento de Cachirulo, me desenchufo por completo de la realidad y quedo como en automático hasta que se terminan los aplausos de la alegre comparsa palaciega.
Es lo que sabemos todos que se hace en estos casos, y pueden ser aburridas o no, pero las formas de lo que es políticamente correcto son inamovibles, pero también es como el chilito verde que le da sabor al caldo, así que después de la presentación de nuestro carismático alcalde el Ingeniero Garza Barrios, al que yo nunca había oído hablar en público quien por cierto se aventó un mensaje muy corto como de quince minutos, pero como el público, en su mayoría eran mujeres, pues nadie lo criticó, y hasta una señora muy aventada que estaba a mi lado, le confió a su chismosa interlocutora: “me gustaría ser aunque fuera la segunda o tercera dama de la ciudad”.
Ya después, se ofreció un ambigú de bocadillos tan deliciosos como inútiles, que la verdad a mi no me gustó nada, hubiera preferido, un lonchecito del popo que además de sabroso son muy llenadores y tienen frijolitos en la tapa. Los que si estaban muy ricos eran los tequilas servidos en martineras pero yo no bebé más de dos, y es que como he estado a dieta, pues me mareo hasta con los penetrantes aromas de perfumes baratos, y así que no quise arriesgar mi reputación ya de por si muy maltratada, además que luego me da por tomarme la valiente y no me quise arriesgar a cometer una imprudencia en plena apoteosis cultural de mi pueblo que realmente se veía exultante de dicha.
Mañana hablaré de la colección Femsa, que no es lo mismo que Famsa, luego no vayan a querer algunos “chisquiados” ir a nuestro elegante Museo a pedir crédito para sacar una lavadora o su “guarerculer”, lo aclaro porque como de todo hay en la Viña de El Señor, no vaya a ser la de malas...
No soy muy dado a leer frivolidades, pero tengo que confesar que además de abrevar en los clásicos, suelo darme mis vueltecitas por los mentados bestsellers, digo no por todos, que tampoco tengo tanto estómago como aguantarme la náusea, pero ya se sabe que para estar a tono con los tiempos que corren, uno tiene que hacer de tripas corazón y si no hay caviar, pues entrarle al mole o a los frijolitos de la olla, y Boris Izaguirre, un periodista venelozano abiertamente gay conductor de la televisión española, resume, sin siquiera proponerselo, esa noche triunfal de estreno, con el título de uno de sus libros más vendidos: “Morir de Glamour”, y si yo fuera el editor de una revista del corazón, así cabecearía la nota y ésta, hubiera sido la de ocho.
En lo oficial, es decir, dentro del programa ceremonial, todo estuvo como siempre, Héctor Romero Lecanda, discursó toda la retahila de nombres de las personalidades presentes, han de disculpar los organizadores que no se me quedó grabado ningún nombre, pero en estos casos de máxima emergencia, yo tengo un chip incrustrado y al escuchar las sobeteadas frases de: “...y ahora tenemos el honor de presentar a...” que son formas tan viejas, cursis y chabacanas que si se hiciera un instante de silencio (cosa imposible en este tipo de escenas), se podrían escuchar las fanfarrias como de cuento de Cachirulo, me desenchufo por completo de la realidad y quedo como en automático hasta que se terminan los aplausos de la alegre comparsa palaciega.
Es lo que sabemos todos que se hace en estos casos, y pueden ser aburridas o no, pero las formas de lo que es políticamente correcto son inamovibles, pero también es como el chilito verde que le da sabor al caldo, así que después de la presentación de nuestro carismático alcalde el Ingeniero Garza Barrios, al que yo nunca había oído hablar en público quien por cierto se aventó un mensaje muy corto como de quince minutos, pero como el público, en su mayoría eran mujeres, pues nadie lo criticó, y hasta una señora muy aventada que estaba a mi lado, le confió a su chismosa interlocutora: “me gustaría ser aunque fuera la segunda o tercera dama de la ciudad”.
Ya después, se ofreció un ambigú de bocadillos tan deliciosos como inútiles, que la verdad a mi no me gustó nada, hubiera preferido, un lonchecito del popo que además de sabroso son muy llenadores y tienen frijolitos en la tapa. Los que si estaban muy ricos eran los tequilas servidos en martineras pero yo no bebé más de dos, y es que como he estado a dieta, pues me mareo hasta con los penetrantes aromas de perfumes baratos, y así que no quise arriesgar mi reputación ya de por si muy maltratada, además que luego me da por tomarme la valiente y no me quise arriesgar a cometer una imprudencia en plena apoteosis cultural de mi pueblo que realmente se veía exultante de dicha.
Mañana hablaré de la colección Femsa, que no es lo mismo que Famsa, luego no vayan a querer algunos “chisquiados” ir a nuestro elegante Museo a pedir crédito para sacar una lavadora o su “guarerculer”, lo aclaro porque como de todo hay en la Viña de El Señor, no vaya a ser la de malas...
Museo Reyes Meza
El jueves, hacía un calor de los mil demonios, pero yo tenía la urgente necesidad de salir a la calle para trasladarme al Centro Cultural Nuevo Laredo, y así, recién bañado de Happy de Clinique, me trepé al carro, pero en mi desesperación por no ensoparme de sudor -cosa que no era fácil de lograr ya que el termómetro marcaba 38 grados centigrados- todo el trayecto que separa mi casa de las modernas instalaciones del periódico, le reclamé a mi hermano Víctor, porque jijos nunca se le ocurrió prender el aire del carro, unos minutos antes, para que la carcacha no estuviera tan caliente como comal de puesto fritanguero.
Total, que el berrinche no me sirvió de nada, porque como quiera tuve que hacer una escala técnica en mi casa editorial y aquí si hace un frío del nabo y lo que le sigue, tanto así, como para darle asilo permanente a los osos polares y hasta a los pinguinos marinela con todo y su relleno cremoso, que yo creo, es un mensaje subliminal con connotaciones “chekchuales” para niños precoces, pero a lo mejor nada más soy un mal pensado de lo peor como mi tía Eufemia la misma que recibía los dos pesos en la canción de Chava Flores y que cantaba Pedro Infante.
Para aliviar un poco mi malestar, casi todas las mujeres del periódico, o sea tres, me dijeron que me veía muy guapo, conste que no diré los nombres de las interfectas para no provocar envidias, ni causar problemas entre los múltiples admiradores de las preciosa chicas que me piropearon hasta sacarme el tímido rubor en la cara, por supuesto que no merezco, por tal razón lo agradezco doblemente ya que lograron equilibrar mi carácter para no llegar con jeta de burócrata cesado, al magno evento en que impondrían el nombre del Maestro José Reyes Meza al flamante Museo cuyo espacio de arte está ubicado dentro de las instalaciones del estupendo Centro Cultural.
Llegué unos minutos antes a la cita con el destino y tuve tiempo para echar una furtiva mirada a la concurrencia que ya se andaba paseando entre las esculturas y transgrediendo las lineas amarillas de “beware” con el policía porque... “si te acercas mucho te agarra a macanazos”, y claro que nadie le hacía caso a las mentadas pintas del suelo recién pulido del sacrosanto recinto, si yo que tengo la vista reparada con el Dr. Braulio Peña el mejor oftalmologo del pueblo, nunca me percaté de las dichosas rayas preventivas, y luego había un gentío muchedúmbrico, así que algunas viejitas de lentes como lupas, creo que jamás las divisaron, y dicen que el que no vé es como el que no sabe, así que todas ellas están libre de pecado culposo.
...Y afuera del Centro Cultural, las palmeras al viento se inclinaban como si Agustín Lara les fuera a cantar, mientras yo como político en plena campaña, saludaba a todo mundo para informarles que ya estoy al servicio de la información en el mejor periódico de ambos Laredos, y no es por presunción -o a lo mejor si- pero ya me di cuenta, con tantos abrazos, besos y apretones que me dieron durante el cóctel de celebración, que soy el cronista social más conocido de todos cuantos han habido en “la sex and the city de la border line”.
Quiero decir que el evento fue multitudinario y apachurrador pero con acentos de hospitalaria calidez norteña para el homenajeado pintor tamaulipeco y distinguidas personalidades que lo acompañaron en el presidium.
Héctor Romero Lecanda y su grupo de colaboradores deben de estar muy contentos de tan rutilante éxito, pero de esos detalles les hablaré en la columna del martes y los días subsecuentes. P.D Lo que pasa es que ya tenía lista la columna del lunes y como hoy tengo otra fiesta que cubrir, pues ya no me quedó tiempo para redactar más que esto que ahora ven. En vía de mientras, reciban un saludo de felicitación anticipado del día del padre los que sean padres y los que no, pos no. Ya dije.
Total, que el berrinche no me sirvió de nada, porque como quiera tuve que hacer una escala técnica en mi casa editorial y aquí si hace un frío del nabo y lo que le sigue, tanto así, como para darle asilo permanente a los osos polares y hasta a los pinguinos marinela con todo y su relleno cremoso, que yo creo, es un mensaje subliminal con connotaciones “chekchuales” para niños precoces, pero a lo mejor nada más soy un mal pensado de lo peor como mi tía Eufemia la misma que recibía los dos pesos en la canción de Chava Flores y que cantaba Pedro Infante.
Para aliviar un poco mi malestar, casi todas las mujeres del periódico, o sea tres, me dijeron que me veía muy guapo, conste que no diré los nombres de las interfectas para no provocar envidias, ni causar problemas entre los múltiples admiradores de las preciosa chicas que me piropearon hasta sacarme el tímido rubor en la cara, por supuesto que no merezco, por tal razón lo agradezco doblemente ya que lograron equilibrar mi carácter para no llegar con jeta de burócrata cesado, al magno evento en que impondrían el nombre del Maestro José Reyes Meza al flamante Museo cuyo espacio de arte está ubicado dentro de las instalaciones del estupendo Centro Cultural.
Llegué unos minutos antes a la cita con el destino y tuve tiempo para echar una furtiva mirada a la concurrencia que ya se andaba paseando entre las esculturas y transgrediendo las lineas amarillas de “beware” con el policía porque... “si te acercas mucho te agarra a macanazos”, y claro que nadie le hacía caso a las mentadas pintas del suelo recién pulido del sacrosanto recinto, si yo que tengo la vista reparada con el Dr. Braulio Peña el mejor oftalmologo del pueblo, nunca me percaté de las dichosas rayas preventivas, y luego había un gentío muchedúmbrico, así que algunas viejitas de lentes como lupas, creo que jamás las divisaron, y dicen que el que no vé es como el que no sabe, así que todas ellas están libre de pecado culposo.
...Y afuera del Centro Cultural, las palmeras al viento se inclinaban como si Agustín Lara les fuera a cantar, mientras yo como político en plena campaña, saludaba a todo mundo para informarles que ya estoy al servicio de la información en el mejor periódico de ambos Laredos, y no es por presunción -o a lo mejor si- pero ya me di cuenta, con tantos abrazos, besos y apretones que me dieron durante el cóctel de celebración, que soy el cronista social más conocido de todos cuantos han habido en “la sex and the city de la border line”.
Quiero decir que el evento fue multitudinario y apachurrador pero con acentos de hospitalaria calidez norteña para el homenajeado pintor tamaulipeco y distinguidas personalidades que lo acompañaron en el presidium.
Héctor Romero Lecanda y su grupo de colaboradores deben de estar muy contentos de tan rutilante éxito, pero de esos detalles les hablaré en la columna del martes y los días subsecuentes. P.D Lo que pasa es que ya tenía lista la columna del lunes y como hoy tengo otra fiesta que cubrir, pues ya no me quedó tiempo para redactar más que esto que ahora ven. En vía de mientras, reciban un saludo de felicitación anticipado del día del padre los que sean padres y los que no, pos no. Ya dije.
Las Adelitas Fashion
Nunca me ha gustado meterme en líos que no tengo, mucho menos comprar pleitos ajenos, pero este caso que voy a narrar a continuación si vale la pena porque está como extraído del realismo mágico latinoamericano, dicho personaje está capiroteado como un frankenstein monstruoso fabricado con retazos de perfiles sicológicos de Isabel Allende pero con acentos absurdos de feminista acendrada de Angeles Mastreta y con matices de fresa idiota de Guadalupe Loaeza, en suma está como para analizarlo concienzudamente en una mesa de debates o en una plancha de quirófano para practicarle una lobotomía a neurona abierta, si acaso es que tiene alguna dándole vueltas en la pecera cerebral muy aburrida por solitaria.
Alejandra Barrales se ha autonombrado la “Adelita número uno” del movimiento Lópezobradorista y es de las que junto a la “Cheinguan” y la que se tiró al pavimento para taclear un carro y evitar su paso cuando bloquearon la calle principal del senado, defienden a capa y espada el proyecto de nación que encabeza el peje nuestro presidente alterno del México alternativo que despacha, a veces, en el zócalo capitalino y hace fiestecitas populares en el exclusivo salón Reforma que antes se conocía como el Paseo del Emperador, ubicado entre el Ángel de la Independencia y La Diana.
Alejandra no es como Ruth Zavaleta que se deja meter mano por Muriño -eso dijo Andres Manuel- ni como en su tiempo lo fueron Chayo Robles o Amalia García, y mucho menos como Dolores Padierna, La Barrales si es fashion y no se suelta de su bolso negro Channel ni aunque esté arengando a favor de su jefecito que comanda a las brigadistas que lo defienden, si éste fuera un capitulo de un libro de Fernando del Paso se titularía “Noticias del Improperio”.
Las Adelitas de Andrej Manuel tienen un sello distintivo, todas apuestan por lo mismo para subirse al carro de las oportunidades y andar en la punta del grito para emular a la tristemente célebre Martita Sahagún y ahora a su guapa y telenovelera primera dama defeña -que feo gentilicio- Mariagna Pratts o ya de perdis a Chayito Robles que se parecía a la Chorreada de pepe El Toro cuando iba a visitar a la celda a su Ahumada del alma y tanto se la arrimó que se chamuscó todita y para siempre.
Por lo visto, estas Adelitas “nice” no aprenden de su propia historia ni de los errores cometidos, no creo que ninguna de ellas tenga los tamaños para seguir el ejemplo de Juana Belen Gutiérrez la periodista que durante la revolución defendió sus ideales aun a costa de su propia integridad y de su vida, así que no vengan ahora a querer rasgarse las vestiduras para sacar provecho de sus acciones a favor del peje y en contra de México. Cosas veredes Mío Cid. Mientras más alto volamos más nos duele la caída.
Alejandra Barrales se ha autonombrado la “Adelita número uno” del movimiento Lópezobradorista y es de las que junto a la “Cheinguan” y la que se tiró al pavimento para taclear un carro y evitar su paso cuando bloquearon la calle principal del senado, defienden a capa y espada el proyecto de nación que encabeza el peje nuestro presidente alterno del México alternativo que despacha, a veces, en el zócalo capitalino y hace fiestecitas populares en el exclusivo salón Reforma que antes se conocía como el Paseo del Emperador, ubicado entre el Ángel de la Independencia y La Diana.
Alejandra no es como Ruth Zavaleta que se deja meter mano por Muriño -eso dijo Andres Manuel- ni como en su tiempo lo fueron Chayo Robles o Amalia García, y mucho menos como Dolores Padierna, La Barrales si es fashion y no se suelta de su bolso negro Channel ni aunque esté arengando a favor de su jefecito que comanda a las brigadistas que lo defienden, si éste fuera un capitulo de un libro de Fernando del Paso se titularía “Noticias del Improperio”.
Las Adelitas de Andrej Manuel tienen un sello distintivo, todas apuestan por lo mismo para subirse al carro de las oportunidades y andar en la punta del grito para emular a la tristemente célebre Martita Sahagún y ahora a su guapa y telenovelera primera dama defeña -que feo gentilicio- Mariagna Pratts o ya de perdis a Chayito Robles que se parecía a la Chorreada de pepe El Toro cuando iba a visitar a la celda a su Ahumada del alma y tanto se la arrimó que se chamuscó todita y para siempre.
Por lo visto, estas Adelitas “nice” no aprenden de su propia historia ni de los errores cometidos, no creo que ninguna de ellas tenga los tamaños para seguir el ejemplo de Juana Belen Gutiérrez la periodista que durante la revolución defendió sus ideales aun a costa de su propia integridad y de su vida, así que no vengan ahora a querer rasgarse las vestiduras para sacar provecho de sus acciones a favor del peje y en contra de México. Cosas veredes Mío Cid. Mientras más alto volamos más nos duele la caída.
50 Reina de La Feria
No sé lo qué me pasa últimamente pero como que tengo el alma distraída en el abecedario de la ouija y los “espítirus” chocarreros no me dejan descansar en el mullido tálamo de mi suite presidencial, y es que he estado muy inquieto desde que me enteré de los últimos conteos rápidos de las sobeteadas encuestas en las que siempre gana el que le paga más a Mitofski, que tiene nombre de estornudo.
A ver, como dijo Cristal, resulta que asegún los reactivos de la mentada consulta, si en este preciso momento se dieran las elecciones presidenciales, la gente votaría por Enrique Peña Nieto y, todos los demás, ni siquiera Andrés Manuel, “presidente legítimo” del país, no figuraría ni para secretario particular del clon de Jimmy Neutrón el mismo que se pone moco de gorila (así se llama el gel) para que se le ponga bien duro el copete como de merenguero de la Alameda.
Por si fuera poco, dichos resultados, indican que es el gobernador más conocido de toda la treintena que existen en nuestra bendita nación, y que, esto ya es el colmo, su imagen está asociada al éxito y al glamour, aunque a en honor a la verdad, a Kike le faltó que su amá lo obligara a comerse todas las lentejas y una buena cucharada de aceite de hígado de bacalao, porque se quedó a medio crecer, y estoy seguro de que si nuestro gober Geño Hernández fuera para allá, con esa pinta de actor de jolivú, de seguro arrasaría con todos los cómputos (que no es mala palabra), los ratings y los premios.
Pero de esto no es de lo que quería hablarles, sino de lo que me quedó pendiente ayer del tenebroso caso de las candidatas a reina de la feria que son nueve y que cada año que pasa ha ido disminuyendo la participación de las niñas del pueblo, conste que ayer decía acerca de lo de las soberanas que siempre han sido hijas de familia, así que para no meterme en berenjenales de verdades a medias o de mentiras piadosas, enseguida transcribo la lista completa de las 50 reinas en la historia de Expomex, otro día con más tiempo, les doy a conocer a los presidentes de la feria que no han sido muchos, ya que como a ellos no les eligen en una pasarela, bueno si, pero no en un concurso, bueno también si tienen que entrar a uno, pero en fin… mejor aquí van los nombres de las coronadas:
Nilda Delgado Sáenz primera reina de la feria en 1958, en 1959 hubieron dos: Velia del Carmen y Delia Magdalena Flores García, Norma Idalia Delgado Pérez (1960), Lilia Elsa Garza Galván (1961), Edna Macías Elizondo (1962), Rosalinda Quintanilla (1963), Estrella Almaraz Pérez (1964), Ana María Vázquez Solorio (1965), Olga María Galván Maytorena (1966), Elva Lourdes Fisher González (1967), Gloria Ramírez Rubio (1968), Verónica de León Montemayor (1969), María Isabel Solís Morales (1970), Gloria Irma Sosa García (1971), María Luisa Carmona Gutiérrez (1972), María de la Paz Ramos González, Rosa María García Aguiar (1974), Silvia Eugenia Peña Serna (1975), María de Lourdes Parás (1976), Rosalinda Villanueva Mignoni (1977), María Isabel Córtez Montiel (1978), Patricia Barajas Hill (1979), Imelda Salcedo Rodríguez (1980), Lupita Benavides (1981), Ana Olivia Ibarra 1982), Leticia Barajas Hill (1983), Iliana Maribel Abramo Chapa (1984), Elma Gutiérrez (1985), Vanessa García (1986), Claudia Hinojosa Madrigal (1987), Susana González Escobedo (1988), Marisol Cuéllar González (1989), Lorena Girón González (1990), Solyenitsin Irán Martínez (1991), Magali Villanueva Cordero (1992), Hilda María García Estrada (1993), Cristina González Garza (1994), María Guadalupe Flores Bengoa (1995), Diana Elena Garza Garza 1996), Joanna Paola de León Serratos, Norma Yadhira Santos Barrera (1998), Analy Peña Vázquez (1999), Roxana Gutiérrez Grammar (2000), Carmen Sarahí García Sáenz (2001), Laura Alicia Bravo Chapa (2002), Azucena Medina Robledo (2003), Christian Michelle Rodríguez Gordillo (2004), Miriam Rodríguez (2005), Yaizeth Abdala (2006), Samantha Mabel Garza (2007) y en 2008 (¿) tiene que ser una de las nueve, porque además no hay mucho de donde escoger…
A ver, como dijo Cristal, resulta que asegún los reactivos de la mentada consulta, si en este preciso momento se dieran las elecciones presidenciales, la gente votaría por Enrique Peña Nieto y, todos los demás, ni siquiera Andrés Manuel, “presidente legítimo” del país, no figuraría ni para secretario particular del clon de Jimmy Neutrón el mismo que se pone moco de gorila (así se llama el gel) para que se le ponga bien duro el copete como de merenguero de la Alameda.
Por si fuera poco, dichos resultados, indican que es el gobernador más conocido de toda la treintena que existen en nuestra bendita nación, y que, esto ya es el colmo, su imagen está asociada al éxito y al glamour, aunque a en honor a la verdad, a Kike le faltó que su amá lo obligara a comerse todas las lentejas y una buena cucharada de aceite de hígado de bacalao, porque se quedó a medio crecer, y estoy seguro de que si nuestro gober Geño Hernández fuera para allá, con esa pinta de actor de jolivú, de seguro arrasaría con todos los cómputos (que no es mala palabra), los ratings y los premios.
Pero de esto no es de lo que quería hablarles, sino de lo que me quedó pendiente ayer del tenebroso caso de las candidatas a reina de la feria que son nueve y que cada año que pasa ha ido disminuyendo la participación de las niñas del pueblo, conste que ayer decía acerca de lo de las soberanas que siempre han sido hijas de familia, así que para no meterme en berenjenales de verdades a medias o de mentiras piadosas, enseguida transcribo la lista completa de las 50 reinas en la historia de Expomex, otro día con más tiempo, les doy a conocer a los presidentes de la feria que no han sido muchos, ya que como a ellos no les eligen en una pasarela, bueno si, pero no en un concurso, bueno también si tienen que entrar a uno, pero en fin… mejor aquí van los nombres de las coronadas:
Nilda Delgado Sáenz primera reina de la feria en 1958, en 1959 hubieron dos: Velia del Carmen y Delia Magdalena Flores García, Norma Idalia Delgado Pérez (1960), Lilia Elsa Garza Galván (1961), Edna Macías Elizondo (1962), Rosalinda Quintanilla (1963), Estrella Almaraz Pérez (1964), Ana María Vázquez Solorio (1965), Olga María Galván Maytorena (1966), Elva Lourdes Fisher González (1967), Gloria Ramírez Rubio (1968), Verónica de León Montemayor (1969), María Isabel Solís Morales (1970), Gloria Irma Sosa García (1971), María Luisa Carmona Gutiérrez (1972), María de la Paz Ramos González, Rosa María García Aguiar (1974), Silvia Eugenia Peña Serna (1975), María de Lourdes Parás (1976), Rosalinda Villanueva Mignoni (1977), María Isabel Córtez Montiel (1978), Patricia Barajas Hill (1979), Imelda Salcedo Rodríguez (1980), Lupita Benavides (1981), Ana Olivia Ibarra 1982), Leticia Barajas Hill (1983), Iliana Maribel Abramo Chapa (1984), Elma Gutiérrez (1985), Vanessa García (1986), Claudia Hinojosa Madrigal (1987), Susana González Escobedo (1988), Marisol Cuéllar González (1989), Lorena Girón González (1990), Solyenitsin Irán Martínez (1991), Magali Villanueva Cordero (1992), Hilda María García Estrada (1993), Cristina González Garza (1994), María Guadalupe Flores Bengoa (1995), Diana Elena Garza Garza 1996), Joanna Paola de León Serratos, Norma Yadhira Santos Barrera (1998), Analy Peña Vázquez (1999), Roxana Gutiérrez Grammar (2000), Carmen Sarahí García Sáenz (2001), Laura Alicia Bravo Chapa (2002), Azucena Medina Robledo (2003), Christian Michelle Rodríguez Gordillo (2004), Miriam Rodríguez (2005), Yaizeth Abdala (2006), Samantha Mabel Garza (2007) y en 2008 (¿) tiene que ser una de las nueve, porque además no hay mucho de donde escoger…
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