martes, 7 de junio de 2011
La historia oficial
Yo no soy historiador, mucho menos investigador, pero siempre me ha apasionado el tema de los hechos pasados, tal vez por mi inclinación natural a la crónica cotidiana, en realidad, esa es la única fuente de donde debe manar la información circulante, ya que, aunque a muchos les parezca absurdo, considero que todo cuanto ha ocurrido en el pueblo, debería de ser rescatado por los encargados de ese importante rubro en nuestro ámbito social, incluso, considero que deberían de meterle más dinero para que don Raymundo Ríos Mayo y su pléyade de magníficos historiadores tengan la posibilidad de sentarse a confeccionar los capítulos contemporáneos de los sucesos de nuestro globero y tierrero pueblo, porque a estos funcionarios nuestros se les acaba el poco dinero que se cuenta en las arcas municipales en puras pendejadas, y van a decir ustedes, queridos lectores, que soy un lunático, pero lo que les voy a compartir enseguida estoy seguro de que les va a gustar mucho, resulta que hurgando en una serie de recuerdos que me regaló el Dr. Mauricio González de la Garza, siendo como él era, un hombre sabio, docto y generoso con su tiempo, alguna vez me contó que don Regino Hernández Llergo, entrevistó a Pancho Villa, y que a raíz de una declaración del centauro del norte, en la que apoyaba en su candidatura presidencial a Adolfo de la Huerta, Álvaro Obregón lo mandó matar… “Fito es muy buen hombre, y si tiene defectos, señor, es debido a su mucha bondad. Es un político que le gusta conciliar intereses de todos, y el que logra esto hace un gran bien a la patria. Es una buena persona, muy inteligente, muy patriota y no se verá mal en la Presidencia de la República”, claro que, eso no fue lo único que dijo, retirado en su hacienda Canutillo, sino que, comentó al reportero, que él era capaz de juntar a 40 mil hombres para una lucha armada si ese fuera su propósito, ni tardo ni perezoso, a la vuelta de una semanas, el vengativo y poderoso Presidente Obregón, a quien el pueblo llamaba el Manco de Celaya, era un mutilado gracias a Villa, y Villa en aquel momento, a pesar de su palabra de honor, lanzaba veladas amenazas, Villa no había cambiado, significaba un peligro y Obregón decidió eliminarlo y cobrarse el brazo faltante, pasajes como esos son irrepetibles en nuestra historia mexicana, así deberían de consignarse los acontecimientos actuales de Nuevo Laredo, pero si nadie se dedica a hacerlo, al rato, va a pasar como cuando el inteligente Dr. Carlos Lozano Rendón, hijo del inolvidable don Edmundo Lozano Calzado, anduvo haciendo algo para rescatar la historia pueblerina, en el sentido de que los viejitos contaran lo que habían visto u oído en su época, pero ya era demasiado tarde para hacerlo, además, eso no es tarea para un solo hombre, se requeriría un organismo conformado por verdaderos amorosos de la historia para darse a la titánica tarea de documentar los sucesos, los periódicos no son suficientes, y es que la mayoría parecen panfletos emitidos por el departamento de comunicación social de la presidencia, algunos, no les cambian a los boletines ni una coma, ni un punto, es como si los editores fueran los jefes de propaganda del municipio o del estado, lo cual resulta demasiado peligroso, ya que quieren hacernos ver a los ciudadanos, que lo demás que ocurre en Tamaulipas, no importa, cínico, lo expresó alguna vez, nuestro carismático ex alcalde Ramón Garza Barrios, en una charla con la periodista capitalina Denise Maerker… “no hay nada de qué alarmarse, si no lo contamos nosotros, no es oficial” o algo así parecido, y pensé para mis adentros, de verdad que sería inútil pasarle el escáner por el cerebro al célebre político que una vez dijo que estos terrenos fronterizos se convertirían en una metrópoli, en fin, que lanzo ese buscapiés a los encargados de estructurar las dependencias para que hagan algo al respecto y le inviertan unos buenos centavos para capturar nuestra historia local, aunque ahora parezca inútil, les aseguro que para las futuras generaciones, dicha información será oro molido, por favor no lo echen en saco roto, que ninguno de los que estamos ahora aquí, somos eternos, algún día nos va a llevar la chingada. Ya dije.
Insignias de Honor
Uno de esos días en los que me levanté de la cama con ánimo curioso, le pregunté a mi hermana Ana Lilia, por qué no borras las cicatrices que te quedaron de los catéteres cuando te hacían las diálisis, y ella me contestó: “son mis insignias de honor”, estuve a punto de arrodillarme para santiguarme ante su preciosa Majestad, pero me detuvo el pudor, lo que ustedes no saben, queridos lectores, es que, así como me ven de entrón pa’ todo, que no me callo nada, que no soy timorato, ni lambiscón, le tengo pánico a los hospitales y yo que soy devoto de la corte celestial completa, menos de las once mil vírgenes, porque siempre he considerado que la peor aberración sexual es la abstinencia, estoy plenamente convencido de que ha sido gracias a la protección de san Rafael arcángel, que según una amiga vidente, es el que me cuida desde el día en que nací, lo que ha impedido que jamás haya estado postrado en la cama de un sanatorio, y en cambio, mi valerosa hermana, ha sufrido casi todo el catálogo de padecimientos inscritos en la lista de enfermedades contemporáneas, y no sólo en su propia persona, sino que piadosa como siempre ha sido, le tocó batallar a cargo de mi madre, que no era una enferma facilita, y de eso, tienen constancia mis mejores amigos médicos, tiempo después también atendió a mi hermana Alma, que ya se los he contado en otra oportunidad, padeció, por largos meses, una espantosa agonía a causa de un corrosivo cáncer hepático, conste que nunca ha sido mi intención hacer de esta Guillotina una especie de álbum familiar, pero de quién demontres puedo hablar sino de mi propia parentela, además, en este caso, lo único que intento es dar testimonio fiel y exacto de lo que un carácter indoblegable puede lograr para alivio de los demás con su angelical presencia, sin embargo, esta columna no la estoy confeccionando para rendir un homenaje en vida a mi hermanita, que los halagos amorosos y los tiernos mimos, los recibe a diario de todos los privilegiados seres que bajo su amorosa vigilancia crecieron y ahora son adultos, bueno, algunos siguen siendo pequeñitos, porque a pesar de su enfermedad crónica, Ana jamás se opuso al ministerio que su buen Dios le impuso como mandato, al contrario, sin importarle que su diabetes iba minando poco a poco su resquebrajada salud, les prodigó excesivos cuidados sin quejarse ni un solo instante, ahora que ya está completamente restablecida de su trasplante, con los achaques propios de su nuevo riñón, regalo de su hermano Víctor Manuel, incansable sigue en su labor de matriarca, ya que sin serlo biológicamente, es madre y abuela de varias docenas, además es consejera, enfermera, policía, cocinera, nana y lo que a sus numerosos hijos putativos se les ocurra en cualquier momento, por eso, cuando me dijo que no se iba a borrar las cicatrices de sus heridas, se me agolpó el orgullo en el pecho, al percatarme de que esa mujer lleva mi misma sangre y que proviene del mismo regazo que yo, a mí, que me dan miedo las medicinas, que no me gusta sufrir por mí, pero mucho menos por alguien ajeno a mi pellejo, que no soy ejemplo de bondad, ni de valentía, ni de arrojo, que soy un punto en la nada, con esa declaración, me ungió de sobrecogedoras fuerzas y entendí que hay seres maravillosos que están más allá de los avatares, una vez más, caí atrapado en el asombro y del asombro a la admiración sin litorales por mi hermana Ana Lilia, a quien le auguro una vida llena de bendiciones, ya que ella es una bendición en sí misma, y en esta oportunidad, quiero decirle que no hay en el mundo alguien que comparársele pueda; ni las que se creen muy santas, ni las que se sienten pecadoras, ni cualquiera que deambule por el mundo esperando un milagro como si se lo mereciera, gracias a Ana, he entendido que para que los milagros ocurran hay que tener el valor de arrancárselos al cielo. Te amo, Ana, de aquí a la luna, de vuelta y de regreso.
domingo, 5 de junio de 2011
El Remolino
Todos quieren salvar a los habitantes que están en zonas de alto riesgo, como si ese fuera un problema novedoso, si yo me acuerdo que los del Remolino, y conste que no es albur, se las han visto negras, ya no digo con cada creciente del río, sino con cualquier chipi chipi pedorro, lo chistoso es que estos empleados municipales a nuestro servicio, se sienten los prohombres cada vez que empieza una nueva generación de buenos para nada que se la pasan dando declaraciones a los medios difusores de noticias con cara de que están ante los reflectores internacionales, y digo, francamente, ni Multimedios, ni el 57 de Televisa, pero mucho menos el canal de Ramoncita, son CNN con sede en Atlanta, además, han sido ellos mismos, bajo otra advocación política, quienes han otorgado los permisos para todos los asentamientos irregulares, nada más que tienen frágil memoria, y es que, con tal de llevar aguas electoreras a sus molinos partidistas, han sido capaces de dejar que la pobre gente necesitada, levante un pie de casa en terrenos alejados de toda posibilidad de bienestar, tales programas para los que “menos tienen” deberían hacérselos rollito y meterlos en un archivero olvidado de los sótanos palaciegos, esa y no otra, es la verdadera zona de peligro para los que aferrados de un clavo ardiendo confían en las fementidas promesas de campaña, y es que esos funcionarios que una de dos, o las dos, o no son de aquí o son de otra ciudad, ya sé que eso puede parecer un contrasentido, pero la moda en este pueblo globero, tierrero y dejado de la mano de Dios, no de ahora, sino desde hace varios trienios, es que la mitad de los que trabajan en el ayuntamiento son foráneos de afuera, porque hay algunos que aunque son de afuera, por lo menos tienen la decencia de sentir gratitud por el pueblo que les ha dado de comer tres veces al día y con manteca y luchan por conseguirles que se les instalen los servicios básicos de agua potable y alcantarillado, energía eléctrica, transporte público y uno que otro dispensario médico, los otros, los políticos de ocasión, pasadas las elecciones, ya con el triunfo en la mano, les pagan con un valiente, al menos eso era lo que decía mi tía Zenaida, cuando le prestaba dinero a su comadre Lucha, que ingrata, en los lavaderos del vecindario le gritaba: “no tengo para pagarte y hazle como quieras”, claro que, como no había papelito firmado de por medio, no había manera de cobrarle los centavos, lo que estos señores de la política actual, deberían de detenerse a reflexionar, es que, si ellos fueron los principales promotores de semejante bomba de tiempo, no deberían de ponérseles al brinco para que desalojen sus hogares, no sé si a cambio de su mudanza a huevo, les han propuesto darles una buena casa en una colonia decente, o si de plano, no está entre sus planes, otorgarles lo que por ley les corresponde, ya se sabe que los abogados son capaces de vender a su santa madrecita si alguien les ofrece una cantidad razonable para mitigar su pena, ya que, aunque no lo parezca, todos esos colonos, como lo dicen pomposamente los redactores de la nota local, tienen derechos inalienables respecto a su patrimonio familiar, aquí no se trata de: “sálganse porque corren peligro sus vidas”, va muchos más allá de una simple recomendación de parte del CILA, de la CNDH o de todos los niveles del gobierno, insto a un conocedor de las leyes, a que revise el caso, porque si hay tantos personajes involucrados en el asunto, algo de ganancia debe haber en el embrollo, no vaya a ser como el caso de la viejita a la que le robaron su terreno diciéndole que tenía que endosarle sus escrituras a los rateros burócratas, ya que si no lo hacía, estaba deteniendo el avance de la grandeza de Nuevo Laredo, resulta que todo era una vil mentira, y nunca pasó el ferrocarril por ahí, sino como diez kilómetros adelante, primero que a los damnificados, les aseguren una buena casa en una zona cómoda, pero además una jugosa indemnización por los daños morales causados. Ya dije.
Dos oídos sordos
Nunca como ahora, los vecinos del barrio La Loma hemos extrañado los árboles de sombra gorda, claro que es preferible tener una placita pelona que el horrendo penal, pero no sirve de nada si se trata de una tórrida plancha de asfalto y concreto, ya que los cientos de metros cuadrados se calientan a punto de ebullición durante todo el día, pero no voy a dedicar mi columna a estar como cuchillito de palo para estar chingando a los funcionarios que sirven para dos cosas, pero los actuales no sirven ni siquiera para eso, pero mucho menos para recordarles su verdadera labor, que al cabo ya sé que Benjamín nunca se da cuenta de nada, parece que tiene dos oídos por donde se le salen las cosas que debería de escuchar, me acuerdo cuando yo andaba en busca de chamba luego de que Marco Villarreal me corriera de El Diario por andar de socarrón con sus hijas, una empleada de medio pelo del ahora presidente municipal me ofreció que le consiguiera inserciones sociales para Primera Hora y que me daba la mitad de la ganancia, lo que nunca me aclaró es que yo tenía que ir al evento, tomar las fotos, hacer la nota, cobrar las facturas y de pilón ir a traer las cocas al Oxxo, a mi siempre se me hizo muy raro que Benjamín, siendo que él estaba en su oficinita del periódico jamás se apersonó ante mí para saludarme, supongo que nadie le avisó que ahí estaba yo todos los días, pero un jefe de lo que sea, digo, aunque sea uno de estos alcaldillos de pueblos dejados de la mano de Dios, si no se entera de las personas que entran a su feudo, entonces nunca se va a enterar de nada, además no es que yo sea la gran personalidad, si me queda muy claro que nunca volveré a ser lo que fui hace veinte años, época en la que todo mundo trataba de quedar bien conmigo, a veces, sólo a veces, tantas invitaciones, atenciones y carantoñas de la gente me hacían sentir fuera de lugar, porque finalmente nunca he sido un rico heredero ni dueño de una esmerada educación, ya me lo dijo alguna vez Juan José Arreola, el insigne escritor mexicano… “eres como una piedra de machucar caminos, duro y terco, y esa misma terquedad te hará llegar a donde tú quieras”, supongo que es en mi querido pueblo globero y tierrero, donde quiero permanecer, al menos por estos años en los que he podido disfrutar de los crepúsculos dorados y de los amaneceres aromados por el viento que trae matices de carne asada, huizaches y yerba fresca, no quiero ser ejemplo de nada, ni siquiera con los que me toman como tal, soy un extraño dentro de mi propio horizonte tamaulipeco, pero me niego a aceptar el destino que los funcionarios quieren otorgarle a mi amado terruño natal, por eso, me da tanto coraje voltear a todos lados y no encontrar a ninguno de estos que se han dedicado a administrar nuestro dinero, porque no veo obras que me expliquen si Nuevo Laredo tiene un futuro promisorio, naturalmente que no hablo nada más por mí, además no tendría nada de malo que lo hiciera, pero en este caso, mi voz, es decir, mi pluma, es la de todos los que aún conservan la esperanza de que esto va a mejorar algún día, que perciben que no nos merecemos las calamidades que hemos padecido por tanto tiempo, y si por razones extrañas, nos hemos agenciado este castigo colectivo, pero no como lo dicen los lunáticos que se asoman a observar el discurrir de los astros para conocer sus vidas, que eso del karma yo me lo paso por el arco del triunfo, a veces, me gustaría tener el poder de expresar las palabras cabalísticas para detener el deterioro de tan noble ciudad, eso sí, me queda muy claro, que esto no durará para toda la vida, que no hay mal que dure cien años ni pendejos que los aguanten, no se trata, no, de hacer una asociación civil que vigile a los encargados de hacer la chamba por nosotros, sino de que exijamos que la hagan, bastante dinero ganan como empleados nuestros para que anden de baquetones, y si no pueden hacerlo, que lo digan, ya veremos a quienes ponemos en su lugar. Ya dije.
jueves, 2 de junio de 2011
El miedo no anda en burro
En un pueblito globero, tierrero y entracalado, conste que no es éste, para que luego no vayan a decir que ando de amarra navajas y calienta chompas, nadie podía decir nada, si aparecía la palabra anatema, los periodistas empezaban a temblar del susto, de hecho, ni los dizque muy valientes, se atrevían a publicar ni una sola palabra al respecto, bien decía mi tía Briyit Guadalupe, que “el miedo no anda en burro”, porque estos, que antes, muy antes, eran temerarios para vociferar contra cualquiera, tienen años que se la pasan como la muñeca fea escondidos por los rincones temerosos que alguien los vea, bien dicen que en tierra de ciegos el tuerto era rey, pero a cómo están las cosas, ni ellos se han salvado de la hoguera pública, no lo deseo, líbreme san Belisario Domínguez de semejante atrocidad, pero de esta quema no se salvan ni yendo a bailar a Chalma, lo bueno de toda esta aciaga época de trepidante violencia, es que han quedado desnudos los medios mentirosos que vivían de la fantasía inventada por la onírica sustancia de la ambición de aparentar lo que nunca fueron y nunca serán, de hecho, yo jamás se los creí, bien lo aseguraba el sonorense Álvaro Obregón, que nadie aguanta un cañonazo de cincuenta mil pesos, pero no vayan a creer, asiduos fans, que tengo resentimiento en su contra, pero si algo me cae en la punta de las muelas, es que la gente presuma algo que no es, además, la verdad tiene peso propio y cae tarde o temprano, no digo que yo sea muy valiente, pero tampoco ando de hocicón diciendo que lo soy, no vaiga a ser que me tiren una granada y esa fruta como es muy granosa no me gusta, mejor pasaré a un tema que no sea tan espinoso, resulta que Arturo Pérez Reverte, se encabronó por la versión española de “La Reina del Sur” que se transmitió en la madre patria, y en su cuenta de Twitter comentó que si hubiese sabido lo que iban a pasar en la tele ibérica, nunca lo hubiera permitido, fue más allá diciendo que era una bazofia, lo que sí dejó muy claro era que estaba muy contento con las actuaciones de Kate del Castillo y todo el reparto, aunque a decir verdad, ya viéndola con ojos de padrastro marihuano, tampoco es que sea una telenovela mejor que las de Televisa, finalmente sigue siendo pan con lo mismo, con una mejor producción, sobre todo en las locaciones, es decir que no es puro foro de cartón y plástico, ya que, se pueden ver paisajes y escenas de acción en las calles, por supuesto que todavía les falta mucho para parecerse a las series gringas, que las escenas de bombazos son como del teatro de Cachirulo, o para ponerlo en contexto, como los programas chafas que pasan por la televisión local, francamente yo dejé de ver a La Reina, porque no pude soportar el acentito de los personajes españoles, las palabras si las entiendo, que tampoco es que sean tan distintas de las que conocemos en Nuevo Laredo, pero el seseo es tan marcado que, al menos en mi caso, me provoca lo mismo que el rechinido de un objeto metálico y se me destiemplan las mandíbulas, por cierto, si alguno de ustedes se quiere asomar a dicho melodrama, les aviso que se transmite por Galavisión a partir de las diez y media de la noche, no porque yo haya dejado de arreplanarme a verla, significa que sea un bodrio, por otro lado, siempre es mejor cambiarle de canal a resignarse a observar el menú de mentirosas noticias que grita el ticher López Dóriga en el canal de las que enseñan, ni se crean que yo veo mucha televisión, prefiero sentarme en la banqueta de mi casa para ver pasar los carros y escuchar los incesantes ululares de las ambulancias para que no se me olvide lo que estamos padeciendo en éste y en otros pueblos de nuestra maltratada nación. Ya dije.
Una nueva palabra
Nunca he sido merodeador de diccionarios, escribo con las palabras que conozco, que finalmente son las que me permiten confeccionar ideas, las otras, las que existen en el idioma, serán muy explicativas, pero como no forman parte de mi vocabulario cotidiano, no hay ninguna posibilidad de que las pueda usar, a veces, sólo a veces, se me atoran en el teclado frases casi hechas, pero por un vocablo suelto, ese que reticente se opone a ser mal usado en mis sencillos textos, no puedo redondear un enunciado, ya sé, que ustedes, queridos lectores, han de pensar que soy muy exagerado, pero los que, como yo, se han dedicado toda la vida a este noble oficio de escribidores, entenderán de lo que hablo, por cierto, ya saben que ustedes son los primeros en tener la primicia cuando me agencio una nueva palabra, y seguramente esto le dará mucho gusto a mi buen amigo el escritor y poeta Alfredo Arcos a quien deberían de otorgarle un puesto estatal en el rubro de cultura, ya que, perdonen la invectiva, no conozco a nadie en el globero y tierrero pueblo que tenga más derecho a ocupar una silla en dicho departamento, digo, si se trata de colocar a alguien realmente culto, pues no lo hay más informado en toda la comarca, pero les comentaba acerca de la novedad en mi léxico, resulta que leyendo al español Camilo José Cela, me encontré una de esas joyitas refulgentes del castellano y esa es cuévano, a poco no suena como a cueva y ébano, pero no, no es así, se trata de un cesto en la que las mujeres pasiegas echan las uvas que van recolectando, incluso lo usan en las espaldas a manera de mochila para colocar a sus bodoques, a pesar de que estoy aprendiendo nuevas palabras, me sigo asombrando de las declaraciones de algunos políticos, y es que don Javier Lozano, secretario del trabajo, anda suelto ante las cámaras y micrófonos de la prensa nacional, con razón o sin ella, anda diciendo que nadie lo va silenciar, será que con el destape muy a lo priista del “seis mil pesos” Cordero, se va a soltar la arrebatinga por la candidatura del PAN a la presidencia de la República, lo raro, no es eso, sino que, parece que nadie del partido azul se ha dado cuenta que la ciudadanía está bien fastidiada de que usen los medios para ventilar sus odios correligionarios, yo les sugiero que se calmen y como lo hacían antaño los tricolores, que el presidente llame a los vociferosos a Los Vinos para que le bajen dos rayitas a sus discursos ofensivos en la guerra intestina, a estos les está pasando como a los perredistas y en general a todo el izquierdero, que se están aniquilando unos a otros, al rato, va a pasar como la canción infantil de los perritos que se van a descartar uno por uno hasta que ambos partidos desaparezcan, otra noticia que me parece descabellada, por no decir que estúpida, ahora resulta que los maestros están obligados a presentar exámenes para evaluar sus capacidades, dicen que eso será por ley, cada tres años, supongo que como son consentidos del sistema, aunque reprueben, nadie los correrá de sus puestos, que al cabo, la educación de nuestros niños y jóvenes a nadie le importa, ni a la máistra Elba Esther, ni mucho menos al bien peinadito Lujambio, tampoco es que lo pobres maestros sean culpables de todo, pero a nadie, ni a estos magisteriales empleados del gobierno, se les puede exigir gran sapiencia con la magra educación que han recibido, digo, después de la secundaria al ingresar en la Normal, no deben conocer ni siquiera la O por lo redondo, conste que no los estoy defendiendo, si yo sé que no tienen perdón de Dios ni de Justo Sierra, pero no se le pueden pedir peras al olmo, que bastante hacen con deletrear el abecedario a los párvulos, y agárrense de la brocha que me voy a llevar la escalera, el presidente Calderón ha bajado de popularidad a la mitad, bueno eso según Roy Campos, al que no le creo ni el Padre Nuestro, este fue el mismo que dijo, en su momento, que López Obrador estaba arriba como con 20 puntos porcentuales en la elección del 2006 y ya ven lo que ocurrió. Y sigue la mata dando.
Día de NO fumar
Hace poco se celebró a nivel mundial el día de no fumar, y dicho festejo me parece tan absurdo, que lo comenté con mi papá, que estos que se dicen defensores de las buenas costumbres para que se detenga el consumo de la nicotina como un motor de vida, resultan patéticos en sus esfuerzos para tratar de frenar a los fumadores, no digo, no, que no sea válida su labor, pero resulta que los conglomerados conformados por gigantescas empresas siguen ganando cantidades estratosféricas de dinero gracias a los millones de adictos que existen en el planeta, el otro día, compré una cajetilla de cigarros Marlboro Ligth, y me asombró el hecho de que en la portada aparece una rata muerta, naturalmente que las autoridades en su afán por demostrar su interés por parar la pandemia fumadora, se erigen como los adalides de las buenas costumbres de las sociedades consumistas, supongo que todos estos buenos para nada han de recibir un buen sueldo de parte de sus gobiernos, pero también de las tabacaleras que no se van a dejar sorprender por los reaccionarios que pretenden abatir dicho vicio, que no es de ahora, sino de muchos años atrás, incluso, antes de que se les negara la publicidad en los medios masivos como ha ocurrido en los años recientes, se les permitía insertar cápsulas, en este caso, escenas determinantes en películas o en telenovelas, supongo que ha sido publicidad pagada por los dueños de las fábricas de cigarros, antes, muy antes, luego de los escarceos sexuales, se le veía con sumo deleite para los sentidos, echarse un cigarrito, de hecho, era una especie de colofón de éxtasis, casi como un ritual orgásmico, ahora, por así convenir a sus intereses, ya que han obtenido cientos de millones de nicotinodependientes, se dejan regentear por las autoridades, que al cabo, con esa cantidad de clientes activos, no les preocupa que las nuevas disposiciones restrictivas les impidan hacer apología de lo sabroso que es el echar humo a diestra y siniestra, yo me acuerdo, que mi abuela Belem, desde que tuve uso de la memoria, se echaba sus baronets, ignoro si todavía se vende esa marca, pero lo que hacía mi sacrosanta pariente, era prenderlo, darle sus tiradas, pero sin echarle humo a sus pulmones, es decir, si le fumaba, pero como quien dice, de los dientes pa’fuera, esa práctica tan saludable de fumar, se le hizo buena costumbre, tanto así, que jamás le afectó sus pulmones, se murió de viejita, ya que su muerte le sobrevino luego de haber vivido casi un siglo, así que, eso de que los fumadores pasivos, de esos que dicen de segunda mano, se mueren también por respirar el humo, no existen, que a mí no me vengan con ese cuento los defensores a ultranza de que se deben de tener blindados los antros, los restaurantes y en general, los salones cerrados, eso me parece una medida castrante contra los derechos naturales de los fumadores, es verdad que, los que no fuman son la mayoría, pero supongo que los viciosos, conste que yo no lo soy, también pagan sus impuestos, así que no hay ninguna razón para que los traten como ciudadanos de segunda, lo que deben de hacer los dueños de los congales, es construir salas para los que si fuman como chacuacos, que cada quien se muera de lo que se le da la gana, faltaba más, faltaba menos, espero que se respeten los derechos de todos, que si alguien no quiere fumar que no fume, ya sé, si eso me queda muy claro, que hay muchos muertitos por enfisema polmunar, pero como decía mi abuelo Pancho cuando mi abuela Elena le aconsejaba que no fumara…”de algo se tiene que morir uno” y los dos se murieron para siempre, a lo que voy, es a que no importa lo único que haga, nadie es inmortal, eso de preocuparse por la salud pública, se lo creo a los gringos, incluso a algunos países europeos, porque cargan con los gastos de las enfermedades de sus ciudadanos paga impuestos, pero en México, digo, que no se sientan los muy fufurufos, que el mentado Seguro Popular sirve para dos cosas y el Seguro Social no sirve para ninguna de las dos. Ya dije.
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